Comas que sobran, comas que faltan (2)


En una entrada anterior hablábamos sobre los errores más llamativos en el uso de la coma, tanto por su ausencia unas veces como por su presencia inadecuada otras. Veremos ahora algunos casos más que merece la pena considerar.

A) La coma en las oraciones de relativo explicativas y en las especificativas

Que haya o no comas puede variar sustancialmente el significado de una oración de relativo. Véase, por ejemplo, la diferencia entre estas dos frases:

Las jugadoras que no han sido seleccionadas están muy enfadadas
Las jugadoras, que no han sido seleccionadas, están muy enfadadas

En la primera frase, la oración de relativo es especificativa y se refiere solo a un grupo de jugadoras, mientras que en la segunda lo hace a todas las jugadoras: tiene carácter explicativo y podría sustituirse por una causal: Las jugadoras están muy enfadadas porque no han sido seleccionadas.

-En el texto siguiente, encontramos un caso claro de una coma desplazada. La oración de relativo que quedaron con apenas algunos de sus muros en pie es explicativa y debe ir entre comas. Pero nunca puede ir la coma tras el que. Esa coma, además, está separando el sujeto, que, del verbo, quedaron.

Una redacción más correcta sería esta: Durante el ataque incendiaron las instalaciones, que quedaron con apenas alguno de sus muros en pie, y sus más de quinientos habitantes y trabajadores fueron muertos o huyeron. Incluso sería preferible evitar la coordinación copulativa y echar mano del punto o del punto y coma: …en pie; sus más de quinientos habitantes y trabajadores fueron muertos o huyeron.

-En este otro texto, ocurre lo contrario que en el anterior: una oración de relativo claramente especificativa está entre comas. De mantener esta redacción, estaríamos dando a entender que no hay más que una ambulancia medicalizada, lo cual no es cierto.

La redacción correcta sería esta: Sin embargo, los técnicos de la ambulancia medicalizada que se acercó hasta el lugar verificaron que en la vivienda había una contaminación elevada de CO.

B) El uso de la coma ante y
Hay quienes dicen que nunca debe figurar una coma ante la conjunción copulativa y. De hecho, a veces se emplea mal, como ocurre en el texto siguiente:

La coma situada entre localidad y la conjunción y sobra. Es probable que quien ha escrito el texto tuviera la sensación de que la frase era muy larga y sintiera la necesidad de colocar una coma en el lugar en el que, razonablemente, el lector hace un pequeño descanso. Sin embargo, esa coma es errónea. La conjunción y une dos elementos idénticos, dos oraciones copulativas: que no recorte y que apueste por este programa.

Ahora bien, hay otros casos en los que el uso de la coma ante y es obligatorio o recomendable:

En los incisos: Tiene varios hijos y, por muy extraño que parezca, saca tiempo para todo.
En aquellos casos en que, aun siendo formalmente dos coordinadas copulativas, la conjunción y funciona en realidad como un nexo adversativo o de otro tipo: Estaba teniendo muchos problemas con la compra de aquella casa, y decidió dejarlo para otro momento (así que, y por ello…).
Cuando la segunda coordinada unida por y aporta precisiones o ampliaciones a lo dicho por la primera, más que una acción distinta. Véase la diferencia entre estos dos enunciados:

–Ha tenido un mal día: le han comunicado que debe 30 000 euros y le han abollado el coche (dos acciones distintas, unidas por la conjunción y).
–Ha tenido un mal día: le han comunicado que debe 30 000 euros, y encima los tiene que pagar con recargo (la segunda copulativa añade una precisión con respecto a la primera).

C) Algunos casos más de puntuación defectuosa

-En el siguiente texto observamos el error consistente en colocar una coma después de la conjunción pero.

Lo correcto habría sido lo siguiente: Aún somos pocos, pero confío en que cada vez seremos más en todas las partes del mundo.

Es probable que el autor haya aplicado aquí la regla correspondiente a sin embargo. Pero y sin embargo son conjunciones adversativas, pero no se utilizan del mismo modo, no son intercambiables. Sin embargo funciona habitualmente como un nexo supraoracional, suele utilizarse tras un punto o punto y coma y debe ir seguida de una coma. En este caso, la frase habría quedado así: Aún somos pocos. Sin embargo, confío en que cada vez seremos más en todas las partes del mundo.

-Ahora vamos a ver dos errores claros de puntuación:

Por una parte, el punto colocado entre extranjeros y ya que debería ser sustituido por una coma: el segmento encabezado por ya que no es una oración independiente, sino una subordinada causal.

Por otra, sobra la coma colocada tras ya que. Es cierto que con estas modificaciones el resultado sería una frase muy larga, de 60 palabras. Pero podríamos solucionar el problema manteniendo un punto y eliminando la conjunción ya que. El resultado sería claro:

La feria medieval de los Tres Burgos, que forma parte de las actividades programadas con motivo del Privilegio de la Unión, comenzó ayer con 120 puestos y una gran afluencia de visitantes autóctonos y extranjeros. Entre ellos hubo muchos turistas que, aprovechando su estancia en la capital navarra, se animaron a probar y comprar productos artesanos.

-Para terminar, volvemos a encontrar un uso muy forzado del punto (entre edad y un hecho):

En realidad, el segmento encabezado por un hecho es una especie de aposición explicativa con respecto a la información anterior, la referida a la desaparición de la mujer y seis hijos menores de edad. Lo adecuado sería sustituir el punto por una coma. Así evitamos esa oración extraña (Un hecho…en las huertas) que carece de verbo principal.

Otra solución, que me parece mejor, sería mantener el punto y modificar ligeramente la frase, añadiendo un verbo: …seis hijos menores de edad. El hecho fue antecedido de un batzarre… en las huertas.

 

El uso de los dos puntos

Encontramos con cierta frecuencia errores en el uso del signo de dos puntos. Los errores se deben tanto a la ausencia del signo cuando es obligatorio, como a su presencia cuando se debería escribir otro signo de puntuación.

Por otra parte, en ciertos casos, este signo de puntuación es un recurso interesante al servicio de quien escribe, muy útil para reforzar la relación semántica entre segmentos de un enunciado.

 

1. Los dos puntos en enumeraciones anunciadas

En cada uno de los tres textos siguientes aparece una enumeración anunciada (28 hechos delictivos, Dos indicadores positivos y Dos áreas diferenciadas). Y en los tres casos el autor ha utilizado erróneamente la puntuación: dos comas y un punto y coma, en lugar de dos puntos, que sería el signo indicado:

dav

dav

77-punto-y-coma-por-dos-puntos_12mar

No es necesario que el anuncio de la enumeración incluya la cantidad de elementos, como sucede en estos tres ejemplos. Hay otras fórmulas:

Los participantes son los siguientes:
Estos son los participantes:

No deberemos escribir dos puntos, sin embargo, cuando la serie no se anuncia de ningún modo. Así, es incorrecto el uso de dos puntos en el texto siguiente:

74-51

Lo correcto sería:

manifestándose en nosotros la enfermedad, las dificultades, fracasos económicos, de pareja, miedos…

 

2. Dos puntos en estructuras no enumerativas con elemento anticipador

Veamos tres ejemplos en los que en la primera parte de la secuencia se anuncia algo que se concreta o ejemplifica en la segunda. En este caso, está particularmente indicado el uso de dos puntos, y no el punto y coma o el punto:

dav

77-punto-y-coma-mal-empleado-coma-o-dos-puntos_20mar

74-26-24-3im

Lo correcto habría sido lo siguiente:

Tuvo otro protagonista de lujo: el venerado pimiento del piquillo…
…disfrutar de un plato típico de la gastronomía navarra: las migas de pastor.
Queremos indicar lo siguiente: el programa de intercambio recíproco…

 

3. Los dos puntos ante las citas textuales

Es obligatorio escribir dos puntos cuando reproducimos literalmente lo dicho o pensado por alguien. Y no es aceptable la mezcla de estilo directo e indirecto, algo que ocurre en los dos textos siguientes:

dav

22-img_20160123_125617_24e

Lo correcto sería esto:

…afirmó, tras ganar el concurso: “He dedicado 5 horas diarias a su cultivo…, o

…afirmó, tras ganar el concurso, que había dedicado 5 horas diarias a su cultivo…

Reconoce que no tienen varitas mágicas y que hay que actuar en muchos aspectos para mejorar la atención, o

Reconoce: “No tenemos baritas mágicas y tenemos que actuar en muchos aspectos para mejorar la atención”.

Sin embargo, si el verbo de decir o pensar que introduce la cita aparece después de esta, no utilizaremos dos puntos sino una coma:

“He dedicado cinco horas diarias a su cultivo, afirmó tras ganar el concurso”.

 

4. Dos puntos entre oraciones yuxtapuestas

Los dos puntos son un buen recurso en manos del escritor para expresar relaciones de carácter lógico-semántico de distinto tipo: oposición, conclusión o causa-efecto. Es lo que ocurre en los siguientes ejemplos:

-La obra no es una buena novela, sin más: es su mejor novela.
-Los problemas se fueron acumulando día tras día: al final llegó el desastre inevitable.
-Le quitaron la beca: había suspendido todas las asignaturas.

En estos casos, el signo de dos puntos está en el lugar en que podría figurar una conjunción (“sino”, “y”, “porque”). La opción de los dos puntos es interesante, pero solo si no hay riesgo de pérdida de sentido o de ambigüedad. Si lo hubiera, sería preferible recurrir al nexo respectivo.

5. Dos puntos en cartas o textos similares

Debemos utilizar dos puntos (y no la coma, como se hace en el ámbito anglosajón), tras la expresión de saludo, en forma de vocativo, en cartas o documentos similares:

Estimado cliente:
-Querida Marisa:
-Hola, Juan Luis: Me dirijo a ti para…

Para terminar, recuérdese que en algunos casos hay que emplear mayúscula tras el signo de dos puntos: en las cartas y en las citas literales.

Comas que sobran, comas que faltan

Comas que sobran

El error más habitual en el uso de la coma consiste en colocarla entre el sujeto y el verbo. Seguramente influye en ello nuestra tendencia a hacer una pausa enfatizadora tras el sujeto en el acto de la lectura. Es una pausa que ayuda a quien escucha, pero que nunca debe reflejarse como una coma en la escritura.

En menor medida se encuentran casos de uso incorrecto de la coma entre el verbo y el complemento directo, entre el verbo y el complemento indirecto y entre el verbo y el atributo.

Veamos el texto siguiente:

5-63-subasta_comas-vjun_

La primera coma marcada separa el verbo (sacar) del complemento directo (el arrendamiento de la vivienda y posada de Labayen). Las tres siguientes comas están incorrectamente colocadas entre el sujeto y el verbo (la fianza/es, las proposiciones/se ajustarán y el pliego/se halla).

El error es muy frecuente en aquellos casos en los que el sujeto es extenso, a veces con subordinada de relativo incluida (el pliego de condiciones que rige esta adjudicación/se halla…). Es lo mismo que sucede en los dos ejemplos siguientes:

1-63-28-3-img_20mar

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Comas que faltan

Es muy fácil encontrar casos en los que el error consiste en la ausencia de una coma donde debería figurar.

Los vocativos

Los vocativos deben ir entre comas, si se encuentran en el interior de una frase, o seguidos de una coma si la encabezan.

14-67-los-vocativos-entre-comas_20mar

En el ejemplo falta la coma entre entiéndanlo y señores. El autor conoce la regla sobre los vocativos y coloca la segunda coma, pero, traicionado por el hecho de que no hacemos una pausa al leer o al hablar, olvida la primera.

 

Las comas en los incisos

Para delimitar los incisos, disponemos de las comas y de los paréntesis. Conviene reservar los paréntesis para aquellos incisos que contienen una información menos relevante, así que utilizaremos comas en la mayor parte de los casos.

Un error frecuente es olvidar una de estas comas, sobre todo la primera, como acabamos de ver en el ejemplo del vocativo. Da la impresión de que quienes escriben tienen conciencia clara de que es un inciso cuando lo acaban, y por eso colocan la coma posterior, pero no se dan cuenta de que falta la inicial. Es lo que ocurre en los textos siguientes:

43-75-coma-inciso-2-_21f

 

45-75-coma-inciso_5may

En el segundo caso, más que de un inciso en sentido estricto, estamos ante un caso de subordinada condicional que se antepone a la oración principal. Nótese que, si esa subordinada figurara a continuación de la principal, no debería haber coma o, al menos, no sería obligatoria: La decisión sería recurrida de acordarse por parte del Juzgado de Instrucción número 5 el sobreseimiento del caso.

 

Las comas que delimitan conectores

Hay toda una serie de conectores discursivos que van separados por una coma si figuran al comienzo de la oración o por dos comas si aparecen en el interior de la frase. Me refiero a los siguientes, entre otros: es decir, o sea, por ejemplo, nos obstante, sin embargo, por el contrario, por lo tanto, en consecuencia, por ello, en conclusión, en cambio, en primer lugar

12-65-puntuacion-es-decir_1mar

Así pues, lo correcto en el ejemplo anterior sería: …de la red asistencial convencional, es decir, la que se presta en los centros de salud…

Coma tras los complementos circunstanciales y las subordinadas adverbiales colocados al comienzo de la oración

Es frecuente ver enunciada la regla según la cual sería obligatorio colocar una coma tras los complementos circunstanciales que preceden al verbo. Pero lo cierto es que la regla no existe y que esa coma es, en muchos casos, opcional. Se recomienda la coma cuando el complemento es extenso y cuando nos interesa destacar determinada información. En cambio, se recomienda no poner coma cuando el complemento es corto (En nuestra casa todo el mundo es bien recibido).

dav

El complemento En una de las intervenciones por un rebrote en el término de Artajona es muy largo, así que está indicado el uso de la coma. Pero no se recomienda poner coma en el segundo párrafo, después de Durante toda la noche.

Sin embargo, es obligatoria la coma cuando el complemento –con frecuencia un adverbio- afecta a toda la oración y no solo al verbo (Honradamente, debo decirte que no estoy de acuerdo). Y lo mismo ocurre con los complementos encabezados por expresiones como en relación con, en cuanto a, en lo que se refiere a…:

22-70-retordico-copia_22may

 

dav

En ambos casos la coma es necesaria: En lo referente a la Orden de Vedas, por parte de los distintos miembros…; y En cuando al año de gobierno, la parlamentaria Marisa de Simón

Para terminar, es necesario el uso de la coma tras las oraciones subordinadas causales, finales, condicionales y concesivas colocadas delante de la principal. En el ejemplo siguiente, debe colocarse una coma tras la subordinada final, entre pacientes y trabajan.

dav

Sin embargo, si cambiáramos el orden, la coma no estaría indicada: Trabajan en su seguimiento de forma reactiva y proactiva para evitar lagunas de atención a estos pacientes.

Para más información sobre el uso de la coma, véase REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Ortografía de la lengua española, Espasa Libros, S.L.U., Madrid, 2010, págs. 302-349.

Redactar bien los avisos

El aviso es uno de los textos más habituales en nuestra vida en sociedad. Son muy frecuentes en el ámbito laboral y en las comunidades de vecinos.

Es muy comprensible que en un aviso se escape algún error. Domina la preocupación por el formato y por el contenido pero suele haber errores lingüísticos, pues no siempre la persona responsable es del todo competente en el manejo de la lengua.

Cuando esto sucede, es recomendable pedir ayuda para que el texto resulte claro y correctamente escrito. Y es obligado si se trata de una empresa que trabaja para una gran compañía como Gas Natural Fenosa. Todo menos colocar en un tablón de anuncios un aviso plagado de errores como el siguiente:

124Fenosa - copia

En un texto tan corto encontramos gran cantidad y variedad de errores. Veámoslos:

-“De ante mano”: error ortográfico poco habitual: debe escribirse “De antemano”.

-“Agradecerles su colaboración”, “comentarles que el lunes…”: grave error sintáctico consistente en utilizar el infinitivo como verbo principal. En estos casos, el infinitivo debe ir precedido de un verbo en forma personal: “queremos”, “deseamos”. (Sobre esta cuestión, puede leerse: .https://estilollano.wordpress.com/2015/08/10/decir-que-ya-ha-pasado-al-lenguaje-escrito-triunfara/)

-“Para realizar la línea exterior”: verbo muy poco preciso. En este caso, el verbo adecuado es “instalar”.

-“… el Lunes día 9 de Noviembre”: error ortográfico: en castellano, los días de la semana y los meses se escriben con minúscula.

-“…el Lunes día 9 de Noviembre a las 9:30 se comenzará con…”. Error de puntuación: mejor con un par de comas, una tras cada complemento: “…el lunes día 9 de noviembre, a las 9:30, se comenzará…”

-“Se comenzará con las obras“: no hay error gramatical, pero es recomendable evitar la forma impersonal: “comenzarán las obras” o, mejor aún, “comenzaremos con las obras”.

-“Dado la buena acogida por parte de ustedes con la oferta“. Vayamos por partes:

a) “Dado la buena acogida”: error gramatical claro. “Acogida” es femenino, luego el participio debe ser femenino: “dada”. Tal vez se ha producido un cruce en la mente del redactor con la posible expresión “Dado que la acogida ha sido buena…”.

b) “Dado la buena acogida por parte de ustedes“: construcción confusa. Parece que “por parte de ustedes” se presenta como si fuera el complemento agente, lo cual sería posible con un verbo en pasiva o un participio. Pero en este caso depende de “acogida”, que es un sustantivo. Así pues, sería más correcto decir “Dada su buena acogida de…”

c) “Dado la buena acogida por parte de ustedes con la oferta“: Error en el uso de la preposición “con”. No es “acogida con la oferta” sino “acogida de la oferta”.

-“Para la gente que…planteó“: cinco errores en el uso de la tilde: La conjunción “o” nunca lleva tilde; “enteró”, “tenía” y “planteó” deben llevar tilde. Mejor que “gente”: “quienes” o “los vecinos”…

-El segundo párrafo, que es una sola oración, consta de 45 palabras, lo cual aumenta la dificultad de lectura.

-“Reabre la oferta“, “se enteró de la oferta“: una repetición estilísticamente desafortunada.

-“El periodo que Gas Natural pone“: mejor otro verbo: “establece”, “marca”…

-…Para poder inscribirse”: sobra el verbo “poder”, que no aporta nada.

-“… inscribirse a la oferta”: uno no “se inscribe a una oferta”, sino que “se acoge a una oferta”.

-“Teléfonos donde poder contactar”: también sobra “poder”. Por otra parte, emplea el plural (“teléfonos”) y luego solo menciona uno.

Una reflexión sobre el orden: En un texto como este, colocado en un lugar incómodo y cuya finalidad clara es captar nuevos clientes, es recomendable colocar la información más relevante al principio. Así, dado que lo novedoso es la ampliación del plazo para acogerse a la oferta de Gas Natural, esta es la información que debería figurar al comienzo del texto.

-Para terminar, también convendría retocar el título. Tal como está, parece que es la comunidad de vecinos la responsable del aviso, cuando, en realidad, es la destinataria de la información.

He aquí una propuesta de redacción, en la que se tienen en cuenta las observaciones anteriores:IMG_20151201_175401

Frases más cortas: textos más claros (3)

La tendencia a la redacción de frases muy largas no solo se observa en el lenguaje administrativo (véase entrada anterior). Es muy habitual en los textos periodísticos y se da por la misma razón: el empeño en decirlo todo en una frase. Como si la colocación de uno o varios puntos y seguido fuera a poner en peligro la unidad de sentido.

El texto siguiente es el primer párrafo de una noticia aparecida hace unos días en el Diario de Noticias, de Navarra:

PAMPLONA – El atestado elaborado por la Policía Municipal de Pamplona relativo al atropello mortal en el barrio de San Juan de Pamplona, hace casi un mes, del joven de 22 años Emilio Rekalde Proaño, estudiante de Publicidad en la Universidad de Navarra, concluye que después de la inspección ocular del lugar de los hechos, de las manifestaciones verbales de los testigos, las lesiones que apreciaba la víctima y los restos de daños apreciados en el vehículo del conductor imputado se deduce que el atropello pudo producirse cuando la víctima se encontraba en la calzada junto a una chica y que el conductor del vehículo no se percató de la presencia de los dos jóvenes en su camino.

Además de la extensión exagerada (117 palabras), hay varios factores en este texto que dificultan la lectura. Me refiero, en primer lugar, a la distancia anómala entre palabras estrechamente relacionadas: atropello mortal / del joven de 22 años Emilio Rekalde Proaño. Lo esperable es que del joven de 22 años E.R.P. vaya justo a continuación de la expresión atropello mortal, a la que complementa. Una redacción mucho más lógica y clara es esta: …relativo al atropello mortal del joven de 22 años Emilio Rekalde Proaño, ocurrido en el barrio de San Juan de Pamplona, hace casi un mes. También es exagerada la distancia entre las dos palabras que funcionan como núcleos del sujeto y del predicado: atestado y concluye. Cuando leemos el verbo concluye tenemos que volver atrás para identificar el sujeto al que se refiere.

En segundo lugar, la redacción del resto del párrafo resulta confusa. No tiene sentido emplear la expresión después de para encabezar esa serie extraña de cuatro elementos: inspección ocular, manifestaciones verbales, las lesiones y restos de daños. Suponemos que quiere decir algo así como que si se tienen en cuenta estos elementos... Llama la atención por incorrecta la expresión las lesiones que apreciaba la víctima.

Propongo una redacción más clara y legible:

La Policía Municipal de Pamplona ha dado a conocer el atestado relativo al atropello mortal ocurrido hace casi un mes en el barrio de San Juan, de Pamplona. La víctima fue el joven de 22 años Emilio Rekalde Proaño, estudiante de Publicidad en la Universidad de Navarra. En el atestado se tienen en cuenta la inspección ocular del lugar de los hechos, las declaraciones de los testigos, las lesiones que sufrió la víctima y los daños del vehículo del conductor. De todo ello se concluye que la víctima se encontraba en la calzada junto a una chica y que el conductor no se percató de la presencia de los dos jóvenes.

Lo que era una sola frase ahora son cuatro. Teníamos un párrafo largo, confuso, con errores y poco legible. Ahora es un texto formado por cuatro frases, correcto y mucho más legible.

Los carteles: cuidado con el orden de palabras

Reconozco que es una debilidad: me cuesta pasar delante de un cartel y no detenerme a leerlo. Y, claro, si me sorprende y llevo el móvil, lo fotografío.

Íbamos paseando por una calle muy cerca del centro urbano de Llanes y nos fijamos en este cartel, que estaba pegado en el tronco de un árbol:

perro
Lo primero que nos sorprendió fue la recompensa ofrecida. La foto del perrillo no nos sedujo especialmente, así que pasamos a leer el resto.

La puntuación es un desastre. Quien lo ha escrito sólo usa la coma y lo hace mal.

Pero lo que más llamó nuestra atención fue el orden de palabras. Ese “entre Celorio y Llanes”, tras “rubio”, nos lleva a pensar de entrada que es otra de sus características físicas y no el lugar en el que el perro se había perdido. Si la persona que escribió el cartel lo hubiera revisado, pensando en los lectores, el resultado habría sido mucho mejor.

No sabemos si algún afortunado encontró el perro y si, en el caso de hacerlo, cobró la recompensa. Nosotros nos reímos un rato con el cartel y a mí me apetecía compartirlo con vosotros. La sonrisa no alivia el calor sofocante, pero ayuda a soportarlo.

La acumulación de subordinadas en las frases muy largas

Quiero expresar de entrada mi respeto por la voluntad de estilo del autor del texto que me propongo comentar. Escribe así porque quiere, porque se siente cómodo, porque le gusta, porque le apetece impresionar a sus lectores… Supongo que es una opción, que sabe hacerlo de otro modo y que elige este porque es el que mejor se ajusta a su intención.

Debo reconocer que a mí no me gusta. Y conste que, con frecuencia, estoy de acuerdo con las opiniones que el autor manifiesta en la prensa y en la página WEB de Attac-España. Mi discrepancia no es ideológica sino estilística. Pienso que elige un estilo muy poco llano, poco claro, que exige a los lectores un esfuerzo demasiado grande. Tanto que varios lectores habituales de textos de opinión, a los que les he pedido que leyeran el artículo, me han confesado que no lo han terminado.

Veamos el texto:

Navarra sería de facto un escenario distópico fruto del Tejerazo de 1981, en el que los líderes políticos confinados en el Congreso fueron invitados a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraban intocables el sistema monárquico y la unidad indisoluble de España, pasando Navarra desde entonces a ser considerada cuestión de Estado, por lo que cualquier cambio institucional que se pueda producir en el viejo Reyno foral deberá contar con el visto bueno del establishment del Estado español, lo que hará imposible cualquier intento de instaurar un Gobierno alternativo al endemismo recurrente UPN-PSN, tesis refrendada tras el agostazo de 2007 (Pacto fallido PSN-NaBai-IUN) y el marzazo de 2014 (renuncia in extremis del PSN a la presentación de una moción de censura contra Barcina).

Recordar que con el actual Gobierno navarrista de Yolanda Barcina se habría producido una clara sumisión de UPN a los dictados del Gobierno del PP, pues debido a su minoría parlamentaria en la Cámara navarra habría llegado a un acuerdo tácito con el Gobierno central para frenar las leyes que apruebe el díscolo Parlamento navarro mediante el recurso sistemático ante el Tribunal Constitucional, basándose en el artículo 161.2 de la vigente Constitución que señala que “el Ejecutivo central podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las CCAA” (de lo que sería paradigma el recurso de la ley foral que otorga al Parlamento la potestad de aprobar los ERE de empresas públicas), lo que de facto ha supuesto el vaciar de contenido las competencias legislativas de una Cámara foral navarra devenida en barco amotinado que navegará sin rumbo fijo hasta las próximas elecciones forales del 2015.

(GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ: “La utopía factible en Navarra”, en Diario de Noticias, 19 de julio de 2014)

¿Por qué digo que el estilo es muy poco llano? Hay dos rasgos claramente conectados -no los únicos- que afectan negativamente a la legibilidad del texto. El primero y más llamativo es la anómala extensión de las frases; el segundo, la acumulación inevitable de subordinadas.

La primera frase, que coincide con el primer párrafo, consta de 125 palabras; la segunda, de 153. Y no es una excepción en el texto. Si accedes al artículo completo, comprobarás que ninguna frase cuenta con menos de 70 palabras (73, 119, 98, 107, 91, 89 y 85). Se trata, por lo tanto, de algo decidido por el autor; es un rasgo de su peculiar estilo. No contraviene ninguna regla gramatical, pero sí todas las recomendaciones de los especialistas en comunicación escrita, que aconsejan no superar las 25 palabras de media. Con frases tan largas, el lector pierde el hilo y se ve obligado a releer o, simplemente, opta por abandonar la lectura si esta no es estrictamente necesaria.

¿A qué responde esta manera de escribir? No he hablado con el autor, así que solo puedo apuntar una hipótesis. Creo que es víctima de una concepción equivocada de la oración gramatical. Se dice, con poco rigor, que las oraciones son “unidades completas de sentido”. El autor lo toma al pie de la letra, de modo que, cuando escribe, no termina la oración hasta que la idea está plenamente expresada. Por eso casi todas las oraciones del texto son, al mismo tiempo, párrafos. Insisto en que se trata de una forma errónea de concebir la oración gramatical. No es lo mismo “unidad completa de sentido” que “cierta autonomía semántica”, que es lo propio de la oración.

El segundo rasgo, íntimamente relacionado con el primero, es la presencia en cada oración de una gran cantidad de subordinadas. En el primer párrafo hay un verbo principal, “sería”, y luego una sucesión de subordinadas encadenadas de distinto tipo: adjetiva, sustantiva dependiente de la anterior (“a aceptar”), adjetiva, consecutiva (“pasando a ser considerada”), consecutiva, de nuevo, adjetiva, otra adjetiva (“lo que…”) y sustantiva (“de instaurar”). La solución estaría en convertir algunas de estas subordinadas en oraciones principales. Por ejemplo, podríamos colocar un punto y seguido tras “indisoluble de España” e iniciar la siguiente frase de este modo: “Navarra pasaría desde entonces a ser considerada…”. La relación semántica sería la misma, pero habríamos roto la unidad sintáctica y logrado frases más cortas.

El segundo párrafo responde al mismo esquema, con la circunstancia agravante de que comienza con el infinitivo “recordar”, algo claramente incorrecto: nótese que es el verbo principal, que debería estar en forma personal. Con colocar delante un “quiero” o un “debo”, el problema estaría resuelto. El que este uso se esté generalizando en la lengua oral no lo convierte en correcto. Por lo demás, el lector se enfrenta a otra sucesión de subordinadas, que se van enlazando: una sustantiva de complemento directo (“que con el actual….del PP”), una causal, otra final que incluye una adjetiva…

Salvo el error del arranque del segundo párrafo, el texto está bien escrito. El autor maneja perfectamente el idioma y, como analista político, demostró su finura, puesto que el tiempo y las recientes elecciones forales han venido a darle la razón. Pero no me gusta su estilo que, en mi opinión, es un serio obstáculo para trasladar el pensamiento del autor a los lectores.