Los problemas del condicional

El condicional es una de las formas verbales más difíciles para los aprendices de castellano. Y también lo es para los hablantes nativos. Hasta los gramáticos han manifestado sus dudas a lo largo del tiempo y lo siguen haciendo. Cuando yo era estudiante, el condicional o potencial figuraba en los libros de texto como un modo, pero lo he enseñado como un tiempo del indicativo, llamado también “futuro hipotético”.

Su concurrencia con otros tiempos –especialmente con el pretérito imperfecto de subjuntivo-, los usos peculiares en ciertas zonas de España e Hispanoamérica, su origen y evolución explican la dificultad de esta forma verbal.

No me propongo recoger todos los valores de este tiempo. Quien tenga interés puede consultar la Nueva gramática de la lengua española (págs. 1778 y siguientes). Mi intención es comentar los usos claramente incorrectos así como algunos otros que me resultan curiosos o llamativos.

El deseo

La expresión de deseo es uno de los valores más característicos del condicional. Echamos mano de esta forma verbal para expresar diferentes matices del deseo. Puede ser el deseo de algo imposible referido al presente: “Me gustaría estar en Teruel (pero estoy en Soria)”, el deseo de algo más o menos posible referido al presente: “Me comería un helado”, “Por ti haría cualquier cosa” (con una condición implícita); el deseo de algo más o menos posible referido al futuro, inmediato o lejano: “Me gustaría ir mañana a Teruel (y no es imposible)”,”Me gustaría vivir 90 años”.

En la expresión de este valor ya encontramos una primera dificultad o duda. Véanse los siguientes ejemplos, tomados de canciones de Juan Guerra y Joaquín Sabina, en las que se observa la competencia del condicional con el pretérito imperfecto y el pluscuamperfecto de subjuntivo, que estos autores parecen preferir:

Te extraño, mi vida
Como nunca y mi corazón quisiera
Eh, oh, quisiera
Sellar tu cariño
Y coronarlo con luz de primavera.
(Juan Luis Guerra)

No quise retenerla, ¿de qué hubiera servido
Deshacer las maletas del olvido?
Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
Mirando por encima de mi hombro lo que escribo.
(Amores eternos, de J. Sabina)

Hay un pecado que no sé qué diera yo por cometer.
(Peligro de incendio, de J. Sabina)

No puedo decir que haya usos incorrectos. Pero creo que las formas “querría”, “habría servido” y “daría” se ajustarían más al castellano normativo, a la práctica del hablante medio español que las que figuran en los textos: “quisiera”, “hubiera servido” y “diera”. Podemos comprobarlo, en el caso del segundo texto de Sabina, convirtiendo la frase en positiva. Resultaría inaceptable una frase como esta: “Yo diera algo por tenerla ahora mismo”, que debería ser “Yo daría algo por tenerla ahora mismo”.

Y si pensamos en frases tomadas de la vida ordinaria, son impensables enunciados como “Me gustara ir mañana contigo a la playa”. Claro que no nos suenan raras frases como la siguiente: “Quisiera ir mañana contigo a la playa”, tan aceptable como “Querría ir mañana contigo a la playa”. La gramática de la RAE explica esta “anomalía” por el carácter modal del verbo “querer”. Pero también tiene ese carácter modal el verbo “gustar” y, sin embargo…

Por otra parte, a nadie le extraña el pluscuamperfecto de subjuntivo “hubiera servido” del primer texto de Sabina. He aquí un ejemplo del comportamiento diferente de las formas simple y compuesta: decimos “Lo hubiera / habría aceptado si me lo hubiera pedido”, pero no “Lo aceptara si me lo pidiera”, sino “lo aceptaría si me lo pidiera”.

La cortesía

El castellano, como todos los idiomas, dispone de varios recursos para manifestar la cortesía. En muy diferentes situaciones comunicativas necesitamos evitar órdenes directas o afirmaciones contundentes. Así, mejor que el cortante “Póngame un café”, decimos “póngame un café, por favor”, “¿me puede poner un café?”, “¿podría ponerme un café?”, “me tomaría un café”. El condicional, en estos casos, es un recurso muy útil.

No hay reglas gramaticales para expresar la cortesía; se trata de usos sociales, que varían de unos hablantes a otros, de unas situaciones comunicativas a otras, de unos países a otros. No obstante, quiero dejar constancia de la tendencia de ciertas personas, particularmente de personas que atienden al público en establecimientos comerciales que, en mi opinión, abusan del condicional de cortesía. Cuando compro el pan y el periódico junto a mi casa, la dependienta que me atiende me dice el precio siempre en condicional: “El periódico y una barra… serían dos setenta”. Y siempre me sorprende.

Las oraciones condicionales

El error más frecuente y llamativo en el uso del condicional se da en las oraciones condicionales. Ocurre sobre todo en Navarra, País Vasco, la Rioja y parte de Castilla la Vieja. También está presente en ciertas zonas de Hispanoamérica. Expresiones como “Si tendría más dinero me compraría un coche más grande”, son habituales en el habla de Pamplona, Calahorra o Bilbao, incluso entre profesionales cualificados, docentes incluidos.

Pero el error no se da sólo en oraciones condicionales. Del mismo modo se produce en otras subordinadas, en las que lo preceptivo es usar el pretérito imperfecto de subjuntivo. Lo vemos en temporales (“Me dijo que lo leyera cuando tendría tiempo”), concesivas (“No iría aunque me lo pediría de rodillas), modales (“Teníamos que hacerlo como sería”), finales (“Nos regaló entradas para que iríamos al circo”), y sustantivas (“Quería que haríamos la tarea antes de las seis”).

Al tratar sobre estos casos, la RAE se manifiesta de modo contundente: “Ninguno de estos usos del condicional ha pasado a los registros cultos, por lo que se recomienda el imperfecto de subjuntivo (‘cantara’ o ‘cantase’) en todos los casos” (Nueva gramática de la lengua española, pág. 1779).

Algunos hablantes, que son conscientes de que se equivocan con frecuencia, caen a veces en la ultracorrección, de tal modo que utilizan el imperfecto cuando en realidad la frase exige el condicional. Más de una vez me he encontrado con frases como esta: “Si tuviera tiempo te ayudara con la tarea”.

En cuanto a las sustantivas que expresan una voluntad, deseo o conocimiento de algo referido al futuro, no hay que olvidar que cabe la construcción con el pretérito imperfecto de subjuntivo y con el condicional, pero que el significado cambia:

Ella me dijo que (yo) cantara hoy: MANDATO
Ella me dijo que (yo) cantaría hoy: INFORMACIÓN

El rumor

Hay finalmente un valor que también recoge la gramática de la RAE, el llamado “condicional de “rumor”. Es un uso particularmente extendido en los medios de comunicación y que algunos libros de estilo desaconsejan. No lo hacen por razones lingüísticas sino éticas: un periódico no debe recoger rumores sino informaciones contrastadas. He aquí varios ejemplos tomados de la prensa escrita:

-“Según algunas fuentes, en el atentado habrían muerto cuarenta personas”
-“Según fuentes fiables, el presidente habría presentado la dimisión”
“Al parecer, la presidenta estaría dispuesta a reconsiderar el nombramiento”

Se me ocurre una objeción: creo que el condicional es innecesario para destacar que la información no es plenamente fiable. Si decimos “según algunas fuentes”, “según fuentes fiables” o “al parecer”, dejamos claro que la información no es segura. El uso del condicional es redundante. Bastaría con emplear “han muerto”, “ha presentado” y “está”.

Para terminar, hay otros valores del condicional que no hemos mencionado: el que equivale al pretérito perfecto simple en frases como “La sorpresa llegaría al mes siguiente”, (“llegó”), la expresión de hipótesis referida al pasado: “Habría cincuenta personas en la sala”… Pero no suelen ofrecer dificultades para los usuarios.

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¿Por qué CANTARA en lugar de CANTÓ?

Me propongo comentar en esta entrada el peculiar uso reflejado en el título, que consiste en emplear el pretérito imperfecto de subjuntivo, cantara, en lugar del pretérito perfecto simple, canté.

Es esta una cuestión que vienen estudiando gramáticos prestigiosos desde el siglo XIX. Ello quiere decir que no es un fenómeno nuevo. Pero creo que está adquiriendo peso, que se está extendiendo peligrosamente, sobre todo en el lenguaje periodístico. Así, es fácil encontrar frases como las siguientes:

1. Cita a declarar como imputado al que fuera gerente en 2009 y al exdirector financiero. (Diario de Noticias, 30 de mayo de 2015)
2. El juicio contra el exdiputado del PP Santiago Cervera por un presunto chantaje al que fuera presidente de Caja Navarra, José Antonio Asiáin, comienza mañana en el Juzgado de lo Penal número 3 de Pamplona. (Diario de Noticias, 31-05-2015)
3. El que fuera portavoz de la candidatura de Laura Pérez en Podemos para las primarias, Rubén Velasco, no ha logrado entrar en el Parlamento. (Diario de Noticias, 31-05-2015)

También en obras literarias se da el fenómeno:

4. El viejo palacio barroco comprado a los descendientes del conde de Regla, el que fuera el mayor minero del virreinato: la propiedad que le posicionaba socialmente en las coordenadas más deseables de la traza urbana. (DUEÑAS, M., La templanza, edit. Planeta, 2015, página 18).

En los cuatro ejemplos encajaría mejor fue que fuera. El pretérito perfecto simple sería el uso “recto”, mientras que la forma fuera es, empleando términos académicos, un uso “marginal”.

Quien esté interesado en conocer las opiniones de varios gramáticos puede consultar ROJO, G. y VEIGA, A., “El tiempo verbal. Los tiempos simples”, en BOSQUE, Ignacio y DESMONTE, Violeta (Dir.), Gramática descriptiva de la lengua española, Vol. 2, pp. 2867-2934, Espasa, Madrid, 1999.

Excepto Jerónimo Mallo, estos especialistas no llegan a juzgar el fenómeno como incorrecto o agramatical. Tal vez porque su origen está en el uso etimológico de la forma cantara como pretérito pluscuamperfecto de indicativo (‘había cantado’), uso que pervive en la lengua oral de algunas zonas del noroeste de España por influencia del gallego. Pero casi todos hablan de “abuso” o de práctica poco recomendable. He aquí algunas opiniones recogidas en el capítulo mencionado:

*Mero artificio literario que algunos escritores emplean, ya por afectar arcaísmo, ya con el afán de distinguirse del lenguaje corriente (Gili Gaya, 1943).

*Monstruoso solecismo y gravísima corruptela del idioma (Mallo, 1947).

*Surge con bastante frecuencia en la prensa que pretende ser solemne (Lorenzo, 1966).

*Pedante y arcaica (Gómez Torrego, 1989).

*Se registra en el periodismo amarillo, o sea en los artículos sensacionalistas que presentan crímenes, accidentes y el mundo del espectáculo, en artículos deportivos, en crónicas y reportajes (Hermerén, 1992).

La RAE, en Nueva gramática de la lengua española, Espasa, 2010, tomo I, páginas 1806-1807, se limita a constatar el fenómeno:

Constituyó un paso más en la evolución de la forma CANTARA la adaptación a los contextos de CANTÉ, desarrollada sobre todo en la lengua periodística, como en el discurso que pronunciara [= ‘pronunció’] ayer el candidato.

En mi opinión, Estamos ante un uso poco recomendable. No aporta nada sino que, al contrario, puede ser un factor de confusión: el hablante de español tiene muy asociada la forma cantara con la expresión de subjetividad (me gustaría que me escucharas) y con la condición (si tuviera tiempo, te ayudaría), entre otros matices.

El castellano tiene un sistema verbal muy rico, en el que el papel de las formas del subjuntivo está muy bien marcado. Utilizar una forma de subjuntivo con el valor de indicativo sólo puede contribuir a que los textos sean menos claros.