Los límites dudosos de la oración gramatical

Me propongo reflexionar en esta entrada sobre una estructura lingüística que me parece llamativa y, sin embargo, poco comentada. Me refiero a ciertas oraciones en las que figura un sustantivo seguido de una oración de relativo pero sin verbo principal.

Veamos un ejemplo inventado y las posibles variantes:

Mi primo abandonó el fútbol y comenzó a estudiar un máster. Una decisión que me pareció muy acertada.

La segunda oración, “Una decisión que me pareció muy acertada”, podría considerarse defectuosa: la oración queda coja, en la medida en que falta un verbo principal. En mi opinión, cualquiera de las tres opciones siguientes sería más recomendable:

-Mi primo abandonó el fútbol y comenzó a estudiar un máster, una decisión que me pareció muy acertada.

-Mi primo decidió abandonar el fútbol y comenzar a estudiar un máster, lo cual me pareció muy acertado.

-Mi primo abandonó el fútbol y comenzó a estudiar un máster. Su decisión me pareció muy acertada.

Es cierto que puede defenderse la corrección de la frase inicial, argumentando que falta un verbo sin apenas carga semántica: FUE una decisión que me pareció muy acertada. Sin embargo, me parece peligrosa la tendencia de ciertos redactores a abusar de esta estructura. Veamos algunos ejemplos tomados de la prensa:

 

La estructura de la que hablo es particularmente llamativa cuando, como en este caso, la segunda oración está en el párrafo siguiente. La solución habría sido muy fácil:

La intervención fue recibida con asentimiento por los representantes de UPN y PP presentes en el acto.

De nuevo nos encontramos con la misma estructura al comienzo de un párrafo. Y, dentro de él, el fenómeno repetido en dos ocasiones tras un punto y seguido: Y que tampoco soluciona…Pero que reclaman quienes….
Tal vez en este caso el redactor ha tratado de evitar la frase demasiado larga, lo cual está muy bien. Pero no es esta la mejor manera de hacerlo. Hay otras soluciones mejores sin recurrir a esta anomalía sintáctica:

Se trata de una solución con muchos riesgos que difícilmente aceptarán quienes en 2012 recibieron con agrado las promesas del entonces consejero de ampliar el Canal. Esta solución tampoco resuelve el problema en la Ribera, donde por motivos climatológicos más necesidad hay de agua por hectárea, agua que reclaman quienes durante años han recibido la promesa de que había suficiente para regar miles y miles de hectáreas.

Varios ejemplos más:

Una redacción mejor:

Estas cuestiones hasta ahora no han impedido el acuerdo de una mayoría…

 

Mejor cualquiera de estas dos posibilidades:

-…del que se aportaba una fotocopia. Este documento, como es notorio, puede ser manipulado con facilidad.

…del que se aportaba una fotocopia, documento que, como es notorio, puede ser manipulado con facilidad.

 

Mejor:

Esta caída descuadró notablemente las previsiones del departamento de Cristóbal Montoro…

Estos datos muestran el reverso de una moneda con cara de reforma fiscal….

¿Estamos ante un fenómeno creciente? Tengo la impresión de que es así y me parece preocupante. Esta estructura, perfectamente aceptable en el discurso oral formal, no debería extenderse a la lengua escrita.

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Errores sintácticos fáciles de evitar

1. Errores en la coordinación copulativa

La coordinación copulativa es la construcción sintáctica más sencilla. Es, de hecho, la que primero aprenden las criaturas cuando empiezan a hablar. Por otra parte, es una construcción comodín: casi todo se puede expresar con coordinadas copulativas: la causa, la condición, la consecuencia, la concesión… Así, podemos decir: En la región parisina ha llovido muchísimo y se ha desbordado el Sena, o preferir la estructura consecutiva, más formal y precisa: En la región parisina ha llovido tanto que se ha desbordado el Sena.

Tal vez porque es una estructura muy utilizada se dan bastantes errores. La coordinación copulativa debe darse entre elementos de la misma categoría, sean sustantivos, adjetivos, adverbios u oraciones. A veces esto se olvida y nos encontramos con frases mal escritas. Veamos algunos ejemplos:

No podemos unir, con la conjunción copulativa y, este Gobierno, por una parte, y este año, por otra. Con esta versión, este gobierno, que apuntaba como sujeto, se queda colgado, sin función. Si releemos la frase, veremos que se trata de una oración pasiva con se, cuyo sujeto paciente es cosas absolutamente positivas. Tendríamos que reformular la frase para dar con una versión aceptable:

Este Gobierno ha hecho cosas absolutamente positivas este año; se ha avanzado en cuestiones que eran fundamentales para apuntalar un cambio que tiene que ser paulatino y responsable…

 

En este caso, encontramos una coordinación disparatada que nos llama la atención: Los encargados del pregón y encenderlo…: un sustantivo con su complemento del nombre, por una parte, y un verbo en infinitivo con un pronombre enclítico, por otra. Al releer descubrimos el origen del problema: tal como está, lo primero que le viene al lector como referente del pronombre enclítico lo es el pregón. El verdadero referente, el cohete, queda demasiado alejado, así que habría sido conveniente repetirlo de forma expresa:

Los encargados del pregón y de encender el cohete fueron Román Lanciego, en representación de los 115 socios adultos…

 

La coordinación en este caso se da entre un adjetivo –anticipadas– y una oración adjetiva ¬–en las que la falta de un claro ganador puede abrir la puerta a un complicado proceso de formación de Gobierno-. La frase no es disparatada, pero no es una coordinación recomendable.

Deberíamos reformular el texto para que fuera más aceptable:

Los croatas votan hoy en unas elecciones anticipadas debido a la inestabilidad política. En ellas, la falta de un claro ganador puede abrir la puerta a un complicado proceso de formación de Gobierno.

 

2. Otras construcciones defectuosas

Hay otras muchas estructuras oracionales defectuosas, resultado de la redacción rápida y de la falta de revisión. En general el problema se soluciona evitando redacciones rebuscadas, escribiendo con sencillez. He aquí algunos ejemplos:

La frase es larga, retorcida y confusa. Si tenemos claro lo que queremos decir, no es difícil dar con una versión mucho más aceptable:

El Gobierno de Navarra está estudiando la posibilidad de que las mujeres de la localidad aragonesa de Tarazona y del resto de la comarca del Moncayo, a 22 y 40 kilómetros de Tudela, acudan a dar a luz al hospital Reina Sofía. (El hospital Reina Sofía está en Tudela).

 

En el texto hay unos cuantos errores, entre ellos un manejo torpe de los relativos. Ofrecemos una versión más clara y correcta:

Los cazadores estamos hartos de que se nos pretenda obligar a contratar a un guarda, la mayor parte de cuyas competencias exceden el ámbito estrictamente cinegético. Son competencias que, según la ley, debe asumir la Administración.

 

Además de los errores (puntuación y uso de la preposición desde en el sujeto), el texto es difícil de leer por las reiteraciones y el abuso de incisos, que dan lugar a una frase larga, de cincuenta y nueve palabras.

Una solución mejor sería algo así:

Para ello, Adecana ha solicitado a la sección de Impacto Ambiental y del Paisaje del Gobierno de Navarra que compruebe y controle que su recogida se atiene a la normativa. Es una solicitud que ha realizado en años anteriores tras constatar que no se cumplen los citados requerimientos.

 

Escribir bien es difícil si se quiere dar con la versión definitiva sin planificación y sin revisión. El conocimiento de la gramática es necesario pero no suficiente. Estos y otros muchos textos defectuosos lo demuestran.

Otros errores en la construcción de oraciones

Veíamos en la entrada anterior varios casos de anacoluto consistente en un desplazamiento anómalo del sujeto o del complemento directo, que daba lugar a frases inaceptables. En esta entrada abordaremos otras irregularidades sintácticas: ciertas estructuras redundantes y algunos casos de uso incorrecto de pronombres personales átonos.

Redundancias de distinto tipo

Además de las redundancias más comúnmente comentadas (del tipo de la protagonista principal o ha vuelto a reiniciar), en ocasiones aparecen otras menos llamativas pero perfectamente evitables. Veamos un par de ejemplos:

Hay una cierta tendencia a abusar de la fórmula tanto-como. No sería de recibo decir, por ejemplo, Tanto Maite como Jon se encontraron en el gimnasio. Basta decir, simplemente, Maite y Jon se encontraron en el gimnasio.

Si se dice que dos personas han coincidido en algo, es innecesario emplear la fórmula tanto…como. La frase estaría mejor escrita así: En la reunión celebrada en el Palacio de Navarra, la presidenta y los representantes de la Academia han coincidido en la necesidad de reforzar…

 

Se dice en el texto que el número de sarrios viene creciendo año tras año, pero el modo de expresarlo es muy poco acertado, confuso: *…ya que el cada vez mayor número creciente de sus efectivos. Ahí está la redundancia: cada vez mayor, por una parte, y creciente, por otra.

La frase sería mucho más clara y correcta si estuviera escrita así: El representante de la zona pirenaica y de Adecana volvió a solicitar la inclusión del sarrio como especie protegida, petición que se lleva haciendo varios años, ya que el número creciente de sus efectivos y su expansión en el alto Pirineo Navarro aconsejan su aprovechamiento cinegético…

 

Ausencia o presencia indebidas de pronombres personales átonos

En ocasiones, la presencia de un pronombre personal átono en función de complemento directo o indirecto es obligatoria, si bien, en sentido estricto, podría considerarse como redundante. Nos referimos a frases como: Dile a tu jefe que necesitas dos días de fiesta, o A tu jefe le dices que necesitas dos días de fiesta. En ambos casos, el pronombre le es innecesario semánticamente, pero sintácticamente obligatorio. Se trata de una tendencia muy extendida en zonas vascoparlantes:  *La comida ya llevo yo, en lugar de La comida ya la llevo yo.
En el texto siguiente, se ha omitido el pronombre personal la:

La frase correcta: El juzgado de Instrucción número 4 de Pamplona la condenó en un juicio rápido a cuatro meses de prisión y a la retirada durante un año del permiso de conducir.

Hemos omitido en esta versión la palabra recientemente, que nos parecía poco congruente, por redundante con el pasado domingo: si la infracción se produjo el pasado domingo, y hoy decimos que ya ha sido juzgada y condenada, es obvio que eso ha ocurrido recientemente. Nos queda la duda de si esa condena reciente lo fue por un delito distinto. Si así fuera, lo correcto habría sido esto:…la había condenado recientemente en un juicio rápido…

Ahora estamos ante el caso contrario: un pronombre lo que sobra:

La redacción correcta: Eduardo Vall (PSN) puso en duda el proceso participativo al considerar que se podía haber hecho por personal municipal…

Lo curioso y más grave es que ese pronombre lo no podría cumplir otra función más que la de complemento directo, lo cual convierte la frase en más disparatada. Cabría, si se prefiere, haber retomado el referente por medio de un pronombre demostrativo: …al considerar que ESTE se podía haber hecho por personal municipal… Y, aún mejor, con el verbo en activa: …al considerar que lo podía haber hecho el personal municipal. En todos los casos, sería más adecuada la forma del condicional podría.

Un error frecuente en la construcción de oraciones

Veremos en esta entrada una serie de textos en los que se da un error bastante frecuente, que no hemos analizado en entradas anteriores: hablamos del anacoluto que consiste en desplazar el sujeto o el complemento directo de la subordinada sustantiva a sujeto aparente de la principal.

1)

En este texto, como en los siguientes, se produce el mismo fenómeno: una frase empieza con lo que parece que va a ser el sujeto (sus efectos concretos), pero que luego resulta que no lo es. Aquí funciona como complemento directo de una segunda subordinada sustantiva cuyo verbo es conocer.

El fenómeno es característico de la lengua oral: al hablar tendemos a comenzar  la frase con aquello que nos parece más relevante semánticamente, sin tener conciencia de qué estructura oracional va a resultar. Una vez hecho, no hay solución fácil y nos encontramos con el anacoluto. Pero esto no tiene justificación en la lengua escrita. Una revisión del texto debería servir para detectar el error.

La forma correcta debería haber sido esta:

… para hacer frente a las consecuencias del ‘brexit’, aunque cree que es imposible por ahora conocer sus efectos concretos.

2)

En este caso, ha sucedido lo mismo que en primero, con un resultado igualmente inaceptable.

La redacción correcta debería haber sido algo así:

Se prevé financiar prácticamente todas las modificaciones de gasto registradas por UPN a costa del fondo de contingencia.

3)

El número de demandas es sujeto del verbo se dispare, no de se espera, que es impersonal. Esta sería una redacción correcta:

Se espera que el número de demandas se dispare y que tal explosión la asuma el Juzgado de Primera Instancia 7 de Pamplona.

4)

Redacción correcta para una frase que, por otra parte, es bastante retorcida:

Salvo que un recurso eche atrás esta conclusión del sumario, se presume que el juicio se celebrará en mayo.

5)

En el último texto, el problema es mayor, porque hay algo más que el desplazamiento mencionado: la sucesión de incisos y la acumulación de subordinadas dan como resultado que la frase quede truncada, incompleta.

Esta podría ser una versión aceptable:

Por otra parte, es de mencionar que Saray, la Asociación Navarra de Cáncer de Mama, destacó el pasado martes que es cierto que se ha conseguido disminuir el tiempo de espera para recibir los resultados de estas pruebas: antes era de dos o tres meses, y ahora no se demora más de quince días.

Estructuras paralelas, estructuras asimétricas

La simetría en la construcción de ciertas estructuras lingüísticas, como las que veremos en esta entrada, es más una cuestión de estilo que de corrección gramatical. No podemos decir, por ejemplo, que Era responsable de la recepción de los invitados y de instalarlos sea una frase incorrecta. Sin embargo, la simetría es más recomendable: Era responsable de recibir a los invitados y de instalarlos.

Veamos unos cuantos ejemplos tomados de la prensa.

En este texto estamos ante una enumeración irregular. Se entiende que los elementos de una serie como esta deben ser todos de la misma categoría gramatical. En cambio, si nos fijamos en la palabra clave de cada elemento, observamos que hay una combinación de verbos en infinitivo y sustantivos abstractos de carácter verbal: convocarla cuanto antes, ampliación de la cuantía, (emitir o emisión de) abonos anticipados, añadir conceptos y cuantías subvencionables,  justificación de las ayudas y creación de un grupo de trabajo técnico.

 

En estos dos textos,  observamos algo similar a lo que pasaba en el anterior: desconexión, verificación, impedir, poner y proteger, en el primero, y desmantelamiento y elaborar, en el segundo.

 

Hay otras formas de asimetría -o falta de correspondencia- que, sin ser disparatadas, tampoco son recomendables. En el texto anterior se anuncia que los padres tienen dos grandes objetivos; es decir, se anuncia una serie de dos elementos. Sin embargo, vemos que, mientras que el primer objetivo está formulado en infinitivo, de modo que apunta a algo que se piensa lograr en el futuro: propiciar la reflexión, el segundo se expresa en presente de indicativo.

Lo recomendable habría sido algo así: …tiene dos grandes objetivos: por una parte, propiciar la reflexión de los padres y madres con respecto al alcohol y, por otra, darles elementos, pautas para relacionarse con sus hijos en este tema de una manera más competente. (Nótese que, además, hemos añadido  por una parte y modificado ligeramente el orden de palabras, que no era el más acertado).

 

Del mismo modo, se rompe la simetría recomendable en el último texto. Es un error relativamente notable del tipo por una parte – en segundo lugar. Esperamos que el primero se corresponda con el segundo, y que en primer lugar vaya seguido de en segundo lugar. Si no lo hacemos así, estaremos provocando una desagradable sorpresa en quien lea el texto.

Algunas locuciones adverbiales muy discutibles

Decíamos en la entrada anterior  que en la lengua existen mecanismos vivos de creación de palabras, sobre todo de sustantivos, adjetivos y verbos. Y también que hay paradigmas cerrados, como es el caso de los pronombres o las preposiciones.

Los adverbios están en una posición intermedia. No son una categoría cerrada pero tampoco se pueden crear de forma caprichosa. Sabemos que puede existir un adverbio de modo asociado a cada adjetivo calificativo, por medio del sufijo mente añadido a la base femenina. ¿Es este el único mecanismo en vigor?

Veamos en los siguientes textos algunos casos de creación innecesaria y caprichosa de adverbios:

La forma adecuada, en estos casos, habría sido transversalmente, globalmente y ecológicamente. La misma información también podría expresarse por medio de un complemento circunstancial, con los sustantivos modo o forma: de forma transversal, de modo global o de forma ecológica. Así de fácil.

No obstante, la fórmula “preposición más adjetivo calificativo” ha dado lugar a bastantes locuciones adverbiales que han quedado acuñadas en la lengua:

En + adjetivo: en blanco, en claro, en concreto, en general, en particular, en negro, en sucio, en limpio, en suspenso, en picado…

De + adjetivo: de corrido, de repente, de inmediato, de incógnito, de vacío…

Por + adjetivo: por cierto, por descontado, por completo, por escrito, por último…

A+ la + adjetivo numeral ordinal o adjetivo calificativo gentilicio: a la primera, a la tercera, a la francesa, a la soriana…

A+ lo + adjetivo: a lo loco, a lo bruto, a lo tonto…

Ahora bien, que estas fórmulas estén acuñadas no significa que todas ellas sirvan como procedimientos abiertos de creación de locuciones adverbiales. Cierto que podemos decir a la inglesa, a la finlandesa, a la riojana o a la malagueña. Pero no es posible decir *en generoso, en lugar de generosamente; *de amistoso, en lugar de amistosamente; *por oral, en lugar de oralmente, ni a lo suave, en lugar de suavemente.

Es difícil, casi imposible, afirmar con seguridad cuándo una expresión está acuñada definitivamente, reconocida como legítima por la comunidad de los hablantes. Pero, volviendo al principio, no me cabe duda de que las tres locuciones de los textos citados más arriba no son recomendables. No hay necesidad de ponerse creativos cuando contamos con recursos lingüísticos suficientes.

Mejor “según” que “dependiendo de”

Todos los idiomas tienen mecanismos para la formación de palabras, especialmente sustantivos, adjetivos calificativos y verbos. De hecho, aparecen nuevas palabras con frecuencia y muchas de ellas acaban recibiendo la bendición de la RAE.

Ahora bien, hay algunos paradigmas gramaticales que están cerrados: no podemos inventar pronombres, adjetivos posesivos o preposiciones, por ejemplo.

Vamos a tratar en esta entrada sobre tres expresiones que se vienen utilizando, sin ninguna necesidad, como locuciones preposicionales: dependiendo de, previo a y por vía de.

 

Dependiendo de

En los tres textos siguientes aparece la expresión dependiendo de, y en los tres el autor podría haber utilizado perfectamente según (o, si se quiere ser más “moderno”, en función de):

Dependiendo es el gerundio del verbo depender. Está claro que hay una relación semántica entre lo expresado por medio de la preposición según y la noción de depender. En la frase Contrataremos un autobús más o menos grande según el número de inscritos, estamos diciendo que el tamaño del autobús dependerá del número de inscritos. Pero eso no nos autoriza a utilizar el gerundio dependiendo de este modo tan forzado: *Contrataremos un autobús más o menos grande dependiendo del número de inscritos.

Sí, es cierto que esto en inglés funciona así. Existe el verbo to depend y ellos utilizan habitualmente la expresión depending on para lo que en castellano decimos con según. Pero eso no justifica en nuestra lengua este uso desviado e innecesario.

 

Previo a

Para aquellos complementos que expresan que algo ha sucedido con anterioridad, el castellano cuenta con la locución preposicional antes de. Sin embargo, a veces nos encontramos con otra anomalía innecesaria: el uso de previo a:

Lo correcto, sin duda, sería haber escrito Antes de la liberación.

 

Por vía de

La lista tradicional de preposiciones del castellano se vio recientemente ampliada con la inclusión de durante, mediante, versus y vía. La Academia no hizo otra cosa que dar carácter oficial a una realidad indiscutible.

En relación con vía, se consideran correctas las construcciones como Recibió una llamada vía satélite” o Iremos a Estocolmo vía Zurich. En ambos casos, vía funciona como preposición. Pero es incorrecta la utilización de vía en el siguiente texto, en el complemento Por vía de la sustitución:

Una opción mejor habría sido Actuó como sustituto o Actuó en sustitución de

El castellano dispone de suficientes preposiciones y locuciones preposicionales y no es conveniente caer en la tentación de crear nuevas.