Estructuras paralelas, estructuras asimétricas

La simetría en la construcción de ciertas estructuras lingüísticas, como las que veremos en esta entrada, es más una cuestión de estilo que de corrección gramatical. No podemos decir, por ejemplo, que Era responsable de la recepción de los invitados y de instalarlos sea una frase incorrecta. Sin embargo, la simetría es más recomendable: Era responsable de recibir a los invitados y de instalarlos.

Veamos unos cuantos ejemplos tomados de la prensa.

En este texto estamos ante una enumeración irregular. Se entiende que los elementos de una serie como esta deben ser todos de la misma categoría gramatical. En cambio, si nos fijamos en la palabra clave de cada elemento, observamos que hay una combinación de verbos en infinitivo y sustantivos abstractos de carácter verbal: convocarla cuanto antes, ampliación de la cuantía, (emitir o emisión de) abonos anticipados, añadir conceptos y cuantías subvencionables,  justificación de las ayudas y creación de un grupo de trabajo técnico.

 

En estos dos textos,  observamos algo similar a lo que pasaba en el anterior: desconexión, verificación, impedir, poner y proteger, en el primero, y desmantelamiento y elaborar, en el segundo.

 

Hay otras formas de asimetría -o falta de correspondencia- que, sin ser disparatadas, tampoco son recomendables. En el texto anterior se anuncia que los padres tienen dos grandes objetivos; es decir, se anuncia una serie de dos elementos. Sin embargo, vemos que, mientras que el primer objetivo está formulado en infinitivo, de modo que apunta a algo que se piensa lograr en el futuro: propiciar la reflexión, el segundo se expresa en presente de indicativo.

Lo recomendable habría sido algo así: …tiene dos grandes objetivos: por una parte, propiciar la reflexión de los padres y madres con respecto al alcohol y, por otra, darles elementos, pautas para relacionarse con sus hijos en este tema de una manera más competente. (Nótese que, además, hemos añadido  por una parte y modificado ligeramente el orden de palabras, que no era el más acertado).

 

Del mismo modo, se rompe la simetría recomendable en el último texto. Es un error relativamente notable del tipo por una parte – en segundo lugar. Esperamos que el primero se corresponda con el segundo, y que en primer lugar vaya seguido de en segundo lugar. Si no lo hacemos así, estaremos provocando una desagradable sorpresa en quien lea el texto.

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Algunas locuciones adverbiales muy discutibles

Decíamos en la entrada anterior  que en la lengua existen mecanismos vivos de creación de palabras, sobre todo de sustantivos, adjetivos y verbos. Y también que hay paradigmas cerrados, como es el caso de los pronombres o las preposiciones.

Los adverbios están en una posición intermedia. No son una categoría cerrada pero tampoco se pueden crear de forma caprichosa. Sabemos que puede existir un adverbio de modo asociado a cada adjetivo calificativo, por medio del sufijo mente añadido a la base femenina. ¿Es este el único mecanismo en vigor?

Veamos en los siguientes textos algunos casos de creación innecesaria y caprichosa de adverbios:

La forma adecuada, en estos casos, habría sido transversalmente, globalmente y ecológicamente. La misma información también podría expresarse por medio de un complemento circunstancial, con los sustantivos modo o forma: de forma transversal, de modo global o de forma ecológica. Así de fácil.

No obstante, la fórmula “preposición más adjetivo calificativo” ha dado lugar a bastantes locuciones adverbiales que han quedado acuñadas en la lengua:

En + adjetivo: en blanco, en claro, en concreto, en general, en particular, en negro, en sucio, en limpio, en suspenso, en picado…

De + adjetivo: de corrido, de repente, de inmediato, de incógnito, de vacío…

Por + adjetivo: por cierto, por descontado, por completo, por escrito, por último…

A+ la + adjetivo numeral ordinal o adjetivo calificativo gentilicio: a la primera, a la tercera, a la francesa, a la soriana…

A+ lo + adjetivo: a lo loco, a lo bruto, a lo tonto…

Ahora bien, que estas fórmulas estén acuñadas no significa que todas ellas sirvan como procedimientos abiertos de creación de locuciones adverbiales. Cierto que podemos decir a la inglesa, a la finlandesa, a la riojana o a la malagueña. Pero no es posible decir *en generoso, en lugar de generosamente; *de amistoso, en lugar de amistosamente; *por oral, en lugar de oralmente, ni a lo suave, en lugar de suavemente.

Es difícil, casi imposible, afirmar con seguridad cuándo una expresión está acuñada definitivamente, reconocida como legítima por la comunidad de los hablantes. Pero, volviendo al principio, no me cabe duda de que las tres locuciones de los textos citados más arriba no son recomendables. No hay necesidad de ponerse creativos cuando contamos con recursos lingüísticos suficientes.

Mejor “según” que “dependiendo de”

Todos los idiomas tienen mecanismos para la formación de palabras, especialmente sustantivos, adjetivos calificativos y verbos. De hecho, aparecen nuevas palabras con frecuencia y muchas de ellas acaban recibiendo la bendición de la RAE.

Ahora bien, hay algunos paradigmas gramaticales que están cerrados: no podemos inventar pronombres, adjetivos posesivos o preposiciones, por ejemplo.

Vamos a tratar en esta entrada sobre tres expresiones que se vienen utilizando, sin ninguna necesidad, como locuciones preposicionales: dependiendo de, previo a y por vía de.

 

Dependiendo de

En los tres textos siguientes aparece la expresión dependiendo de, y en los tres el autor podría haber utilizado perfectamente según (o, si se quiere ser más “moderno”, en función de):

Dependiendo es el gerundio del verbo depender. Está claro que hay una relación semántica entre lo expresado por medio de la preposición según y la noción de depender. En la frase Contrataremos un autobús más o menos grande según el número de inscritos, estamos diciendo que el tamaño del autobús dependerá del número de inscritos. Pero eso no nos autoriza a utilizar el gerundio dependiendo de este modo tan forzado: *Contrataremos un autobús más o menos grande dependiendo del número de inscritos.

Sí, es cierto que esto en inglés funciona así. Existe el verbo to depend y ellos utilizan habitualmente la expresión depending on para lo que en castellano decimos con según. Pero eso no justifica en nuestra lengua este uso desviado e innecesario.

 

Previo a

Para aquellos complementos que expresan que algo ha sucedido con anterioridad, el castellano cuenta con la locución preposicional antes de. Sin embargo, a veces nos encontramos con otra anomalía innecesaria: el uso de previo a:

Lo correcto, sin duda, sería haber escrito Antes de la liberación.

 

Por vía de

La lista tradicional de preposiciones del castellano se vio recientemente ampliada con la inclusión de durante, mediante, versus y vía. La Academia no hizo otra cosa que dar carácter oficial a una realidad indiscutible.

En relación con vía, se consideran correctas las construcciones como Recibió una llamada vía satélite” o Iremos a Estocolmo vía Zurich. En ambos casos, vía funciona como preposición. Pero es incorrecta la utilización de vía en el siguiente texto, en el complemento Por vía de la sustitución:

Una opción mejor habría sido Actuó como sustituto o Actuó en sustitución de

El castellano dispone de suficientes preposiciones y locuciones preposicionales y no es conveniente caer en la tentación de crear nuevas.

El agua fría / la fría agua: Artículo masculino con nombres femeninos

Debemos usar las formas masculinas de los artículos el y un cuando preceden inmediatamente a nombres femeninos que comienzan por a tónica, lleven tilde o no.

Así, diremos el agua, un águila, o el hambre. Pero recuérdese que esto no supone un cambio de género del nombre, que sigue siendo femenino. La elección de la forma masculina del artículo responde únicamente a la voluntad de evitar el mal efecto fonético. Por lo tanto, el resto de palabras que concuerden con el sustantivo deberán hacerlo en femenino y, si se intercala alguna palabra entre el artículo y el nombre, el artículo será el femenino: La temible águila, o Un águila ha resultado herida.

Sin embargo, en la práctica nos encontramos con gran cantidad de errores.

-El primero, que puede verse en el texto siguiente, consiste en aplicar el artículo masculino a un sustantivo femenino que comienza por a no tónica:

Lo correcto:

…más cerca de la apoteosis.

-Otro error es el consistente en mantener el artículo masculino cuando hay una palabra interpuesta. Es lo que ocurre en los dos textos siguientes.

  

 

Lo correcto:

… contará en breve con una nueva área de esparcimiento” y La única arma de la revolución.

-En los tres textos siguientes, el artículo está bien usado. El problema es que ha quedado en la mente de los autores la idea errónea de que el nombre es masculino (ansia y área) y se comete un error de concordancia con las palabras o expresiones siguientes:

Lo correcto:

El ansia de romper (…) tiene que estar basada en el conocimiento de la tradición.
Un área que cada vez tiene más atractivo es la de las agencias de viajes como Navarsol
Navarra cuenta desde ayer con una nueva área de estacionamiento de autocaravanas. Ubicada en la trasera de la iglesia…

Recuérdese que, como se trata de evitar la concurrencia de la a del artículo con la a tónica del nombre, si esta sílaba deja de ser tónica por un proceso de composición o derivación, el artículo tiene que ser la o una. Diremos el agua, pero la agüita y la aguanieve (a pesar de que Word nos sugiera lo contrario); el hambre, pero la hambruna.

Otros casos

Es frecuente en la lengua oral, pero también en la escrita, el uso de determinantes masculinos ante nombres femeninos que comienzan por a tónica. Veamos los casos más habituales y lo que dice la Academia sobre ellos:

Ningún y algún son muy usados y se consideran formas correctas: algún habla, ningún águila. Pero también son correctas, aunque mucho menos usadas, las formas femeninas: alguna habla, ninguna águila.

Este, ese: Su uso está muy extendido, en especial en la lengua oral. Sin embargo son formas incorrectas *este agua, *ese aula. Lo correcto: esta agua, esa aula.

Poco, mucho, todo, otro: son incorrectas las expresiones *Tenía mucho hambre, *Tenemos poco agua, *Se ha bebido todo el agua, *El profesor está en otro aula. Lo correcto es: Tenía mucha hambre, Tenemos poca agua, Se ha bebido toda el agua, El profesor está en otra aula.

Algunas excepciones

La regla no es de aplicación en los siguientes casos:

-Con nombres y apellidos de mujer: Han contratado a una Álvarez.

-Nombres de empresas: La Audi está pasando problemas.

-Siglas y acrónimos con núcleo femenino: La AFE (asociación de futbolistas españoles) no está de acuerdo.

-Nombres de países, ciudades y pueblos: La Ávila de mis sueños.

“Proceder”: un verbo que casi siempre sobra 

 

Se observa una tendencia creciente al uso innecesario del verbo proceder, en perífrasis verbales del tipo El secretario procedió a leer el acta. Y lo mismo ocurre en expresiones de carácter perifrástico con sustantivos abstractos como El secretario procedió a la lectura del acta. Este uso, muy frecuente en el lenguaje administrativo, se ha generalizado y podemos verlo en muy diferentes ámbitos:

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El texto es un aviso colocado en el portal de una vivienda. Y es evidente que quien lo ha redactado está contagiado del estilo administrativo y cree que Se procederá al corte es más elegante que el sencillo, claro y transparente Se cortará.

Algo similar ocurre en los siguientes ejemplos, tomados de la prensa:

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En los cuatro casos, el verbo proceder no aporta nada. Al contrario, hace más farragosa la frase en la que aparece. Sin duda habría sido recomendable prescindir de él y, simplemente, haber escrito:

-La escritora y poetisa Marina Aoiz leyó un poema.
-…y ella misma descubrió la placa.
-…todas las comunidades autónomas tienen que emitir nuevas tarjetas.
-El ayuntamiento de Los Arcos ha acordado adjudicar los servicios de bar de las piscinas…
-Una patrulla de la Policía Foral de la comisaría de Tafalla detuvo al presunto autor…

En ejemplo siguiente encontramos algo no demasiado habitual, como es una perífrasis doble: Va a proceder a retirar. Es una expresión recargada, de la que el autor podría haber prescindido en favor de va a retirar. Con ella habría quedado clara la intención del ayuntamiento, consistente en retirar en breve la bandera de Europa del mástil de la Casa Consistorial.

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Las perífrasis verbales -y las estructuras similares- son un buen recurso expresivo para matizar nociones de carácter aspectual (volvió a cometer un error) o modal (Tienes que escuchar más). Pero conviene no recurrir a ellas cuando no aportan nada: en esos casos no son clarificadoras ni elegantes.

Problemas provocados por la excesiva distancia entre el antecedente y el relativo

En la entrada anterior hablaba de la cohesión y de las dificultades que a veces se dan en el manejo de la referencia. Indicaba que uno de los procedimientos básicos es la utilización de elementos anafóricos para evitar las repeticiones enojosas y, al mismo tiempo, no perder la referencia. Pues bien, los pronombres de relativo son un recurso anafórico inevitable, y también en su uso hay errores.

Veremos algunos ejemplos claramente mejorables. Casi siempre el problema lo provoca el hecho de que hay una distancia excesiva entre el referente (al que llamamos “antecedente”) y el pronombre. Ello da lugar a frases muy forzadas, a veces ambiguas, que exigen al lector un esfuerzo que habría sido innecesario si el relativo hubiera estado inmediatamente después del antecedente o se hubiera elegido otra forma de expres

1)

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En este primer texto, hay trece palabras entre el antecedente, La primera de estas sesiones y el relativo, en la que. La gramática no marca exactamente la distancia entre estos elementos. Pero es obvio que en este caso es excesiva y que el lector se ve sorprendido.
La solución más recomendable habría sido prescindir de la estructura de relativo y utilizar un punto y seguido y un pronombre demostrativo. Con ello, de paso, se evitaría una frase demasiado larga:

La primera de estas sesiones tuvo lugar el 18 de mayo, con la Delegación de Participación Ciudadana como ponente. En ella se insistió en que las personas que se vean afectadas por este tipo de delitos deben interiorizar que, lejos de sentir vergüenza o humillación, tienen que comprender que están siendo víctimas de delitos como extorsión,…

2)

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Cualquier lector competente aplica automatismos variados en el proceso de lectura, automatismos que le permiten leer de forma eficaz. Uno de ellos es identificar como antecedente del relativo la palabra o expresión inmediatamente anterior.

De este modo, tenderá a creer que el antecedente del relativo la que es la Asociación Turística Tierras de Iranzu. Sin embargo, cuando sigue leyendo, el sentido le dice que está equivocado, que ese no puede ser el antecedente. Y entonces debe releer para comprobar que el antecedente tiene que ser La recién concluida Semana Santa. La distancia excesiva entre el antecedente y el relativo han provocado una dificultad de lectura innecesaria, que no existiría si quien ha escrito el texto hubiera optado, por ejemplo, por esta solución:

La recién concluida Semana Santa se ha cerrado con un balance muy positivo para la Asociación Turística Tierras de Iranzu. Ha aumentado el número de visitantes de dentro y fuera de Navarra, sobre todo de la Comunidad Autónoma Vasca y Cataluña”. (resolvemos, de paso, el disparate semántico de han crecido los visitantes).

3)

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Como ya se ha dicho, la distancia excesiva entre antecedente y relativo, además de entorpecer la lectura, a veces genera ambigüedad. En este caso, es razonable dudar, al menos en una primera lectura: ¿cuál es el antecedente de cuya formación: una mesa de trabajo o expertos? El texto sería más claro redactado de otro modo:

Los primeros pasos se comenzarán a dar este mismo mes de marzo con la formación de una mesa de trabajo plural e integrada por partidos, vecinos, colectivos y expertos. Su composición se decidirá dentro de unas semanas en una Junta de Gobierno.

4)

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De nuevo nos encontramos con otro caso de antecedente dudoso. Cuya intención podría referirse a La exposición, a Camino Paredes y a cinco hombres y cinco mujeres. Si, como creo, se trata de La exposición, el texto sería mucho más claro redactado de este modo:

La exposición, comisariada por la directora del Museo, Camino Paredes, reúne un conjunto de 20 obras realizadas por cinco hombres y cinco mujeres. Su intención es poner en evidencia que ‘el género no tiene que ser nunca un menoscbo sino una faceta más de la vida’, explicó.

 

Repetimos: no hay una regla estricta, pero sabemos que el relativo debe ir lo más cerca posible del antecedente. Cuando esto no es posible, contamos con otras opciones mejores que un relativo muy distanciado. Son opciones que, además, suelen evitar la redacción de frases excesivamente largas.

Errores y aciertos en el mantenimiento del referente

Escribir bien requiere manejar con soltura los mecanismos de la cohesión. Debemos asegurarnos, por una parte, de que el texto avanza, de que no hay repeticiones innecesarias y entorpecedoras; y, por otra, de que no se pierde el hilo, el referente.

Lo bueno –y lo malo, al mismo tiempo- es que no hay reglas estrictas para el manejo de esos mecanismos (repeticiones varias, elipsis, empleo de elementos anafóricos…). Las únicas reglas indiscutibles son que quien lee debe saber de qué se está tratando, sin hacer demasiados esfuerzos, y que no hay que repetir innecesariamente. Veremos a continuación varios casos en los que estas reglas se incumplen.

1. Distancia excesiva entre el referente y el elemento anafórico que remite a él

Una forma de evitar la repetición es el empleo de elementos anafóricos (este, él, aquella, su…). Ahora bien, no debe haber demasiada distancia entre ambos elementos si queremos que el lector los relacione sin dificultad, sepa que uno remite al otro. Es lo que sucede en estos dos ejemplos:

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En ambos casos quien lee tiene que hacer un esfuerzo, volver atrás para reconocer a qué se refieren uno de ellos y todas ellas. Evitaríamos el problema con una formulación más clara, que incluya una repetición parcial: Uno de los jóvenes y todas las salas.

2. Uso incorrecto de “el mismo” como sustituto anafórico

Mismo es un adjetivo cuyo significado es “idéntico”, “exactamente igual”: Las tres hermanas usaban el mismo coche, Ambos tienen el mismo problema.

Pero hay una notable tendencia a utilizarlo con valor de pronombre sustituto de un sustantivo anterior. Así, es frecuente encontrar frases como la siguiente: Luego tuvo lugar la conferencia y en la misma intervino nuestro invitado.

Podemos utilizar en su lugar un pronombre personal, uno de relativo, un adjetivo posesivo… A veces, incluso, no hace falta ningún sustituto: Luego tuvo lugar la conferencia y en ella intervino nuestro invitado. Otra variante, en este caso, sería la estructura de relativo: …., en la que intervino nuestro invitado.

Veamos varios ejemplos del mal uso de el mismo y las posibles soluciones:

                        a)                                                         b)

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                    c)                                                             d)

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En el texto a) sobra el mismo: Una vez identificado el conductor…. En b), también: Un hecho antecedido de un batzarre del pueblo que acordó expulsar a la familia … En este caso, además, la frase resulta confusa, y el lector tiene que releer para reconocer que el referente de el mismo es el pueblo y no una persona. En c) debemos suprimir la misma: …aunque parece que cae en saco roto, porque…. En d) resolvemos el problema con el adjetivo posesivo: …aunque sí pudo apuntar sus datos.

Obsérvese, por otro lado, el uso correcto de la misma y las mismas en c) y en d): …se repite la misma súplica y …según las mismas fuentes.

3. Uso incorrecto de la elipsis

La elipsis es un recurso muy recomendable, que proporciona fluidez al texto, siempre que no haya riesgo de ambigüedad o de incoherencia. Es lo que ocurre en el siguiente texto:

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El texto comienza hablando de los agentes, que funciona como el referente, aquello de lo que se trata. Quien lee interpreta que el sujeto del verbo de la coordinada copulativa, intentaron, es el mismo que el del primer verbo, identificaron. Pero enseguida se ve obligado a rectificar su primera interpretación: el autor ha abusado de la elipsis. Una solución mejor habría sido esta: Los agentes identificaron a los autores en la vía pública después de observar en ellos una actitud sospechosa. Cuando estos se percataron de la presencia policial, intentaron ocultarse en el interior de la tienda que regentaba uno de ellos, ...

La reiteración excesiva es muy poco aconsejable cuando el sentido es claro:

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La solución es fácil: …1700 gramos de speed, 2100 de marihuana, 550 de hachís, 25 de cocaína, 5 de cristal y diversos elementos utilizados….

4. Sustitutos léxicos poco adecuados

Un recurso indicado para evitar la monotonía es la utilización de sustitutos nominales, que, por otra parte, no tienen por qué ser sinónimos perfectos. Ahora bien, no todo sirve. El lector se ve sorprendido con la utilización de El Cuerpo como sustituto de La Policía Foral en el texto siguiente. En este caso, la repetición sin más habría sido más recomendable:

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Disponemos de muchos mecanismos lingüísticos para garantizar el mantenimiento del referente y evitar la repetición innecesaria. Conviene, por otra parte, ser conscientes de que ciertas reformulaciones léxicas pueden estar marcadas subjetivamente. Su uso será acertado siempre que responda a nuestra voluntad comunicativa. Así, podemos referirnos a Fraga Iribarne como el exministro franquista, el fundador de AP, uno de los padres de la Constitución…pero no todas las fórmulas son válidas para cualquier ocasión.