Más allá de

Hay algunas expresiones que triunfan entre los usuarios de la lengua formal. No se sabe muy bien por qué, encontramos un uso abundante de poner en valor, de eso sí, de la palabra tema

Hoy quiero comentar una que últimamente llama mi atención: Más allá de. Es muy frecuente en la lengua oral de políticos y comentaristas, pero también es llamativo su uso en la lengua escrita.

No se trata de una expresión nueva ni incorrecta. Hemos usado siempre más allá de como locución preposicional con valor de lugar o de tiempo. Así es en frases como “Vive más allá de la iglesia” o “Va a durar más allá del año 2021”. También era fácil verla en enunciados con un cierto valor metafórico: “Vive más allá de sus posibilidades”, donde tiene el valor de “por encima de”.

Lo que me sorprende, lo que creo que es nuevo y discutible es su uso como “aparte de” o “además de”, valor que puede apreciarse en los siguientes ejemplos. Los cuatro primeros están tomados del libro La desfachatez intelectual, de Ignacio Sánchez Cuenca (libro que, por otra parte, me parece muy recomendable). Los demás están tomados de la prensa.

1. Los temas que he elegido en este segundo capítulo son el terrorismo y el nacionalismo. Más allá del interés sustantivo que estos asuntos pueden despertar, el análisis de los debates sobre los mismos resulta crucial para entender un fenómeno muy extendido… (pág. 25)

2. Por otro lado, más allá de las cuestiones de principio, hay también polémica sobre los instrumentos políticos que debería emplearse, si es mejor un referéndum o unas elecciones plebiscitarias… (pág. 143)

3. En cualquier caso, más allá de los detalles sobre los términos de la comparación, lo más llamativo es que el dilema no contempla la alternativa más probable: que España siga siendo uno de los países de cola dentro del grupo de los más desarrollados. (pág. 186)

4. Más allá de que Molinas no se parase a reflexionar sobre las consecuencias más obvias que tendría la adopción de un sistema mayoritario, es también cuestionable que las reglas electorales tengan un efecto poderoso sobre los niveles de corrupción en un país. (pág. 200)

5. “Cavani: ’El equipo respondió bien, más allá de las críticas’” (MARCA 7 de septiembre de 2016)

6. La presencia de una senadora, exalcaldesa de una capital como Valencia y factótum territorial del partido; la del tesorero del Partido Popular, la de un exministro y expresidente de Comunidad Autónoma, la de diputados de asambleas autonómicas y alcaldes y concejales de municipios… en las noticias que surgen de los juzgados en un solo día componen, más allá de la explosión inicial de la denominada trama Gürtel, el enjuiciamiento del PP a todos sus niveles, tanto internos como institucionales (“Diario de Noticias”, 18 septiembre 2016)

7. El joven equipo con sede en Ámsterdam piensa que la casa, que estará disponible para el mercado internacional, despertará especial interés entre las parejas de Bélgica, Portugal y Hungría, donde las tasas de divorcio se encuentran entre las más altas del mundo.

Aunque más allá de diseñar una vivienda exclusiva para matrimonios que se “atrevan a comprarla pensando en un futuro incierto”, este concepto de vivienda puede también ser útil para parejas que quieran vivir separados de vez en cuando. (“Diario de Noticias”, 18/09/2016)

8. Porque más allá del discurso apocalíptico que repiten cada día, los regionalistas siguen siendo hoy un partido necesitado de apoyos institucionales para gobernar de la misma forma que UPN sigue siendo una fuerza que rechaza la mayoría de la sociedad navarra, que todavía guarda en la memoria sus años en el Palacio de Navarra. (“Diario de Noticias”, 18/09/2016)

9. Pero una vez más, el paso corto vence a las grandes palabras. Más allá de las declaraciones, de la ceremonia de unidad a través de una rueda de prensa conjunta, el terreno no parece proclive a las arengas sino a los planes concretos. (“Diario de Noticias”, 18/09/2016.)

¿Se trata de un error? No me atrevo a decirlo. Sí afirmo que es una moda que no me gusta y que supone un empobrecimiento del idioma, por mucho que algunos crean que están a la última adornando sus textos con reiterados “más allá de”.

Por un lenguaje administrativo más llano al servicio de la ciudadanía. Un bando muy mejorable

Todas las administraciones públicas tienen la obligación de dirigirse a la ciudadanía con un lenguaje claro. Y cuando se trata de un bando municipal, que se difunde sobre todo por medio de copias colocadas en lugares públicos como tablones de anuncios o puertas de los portales, la necesidad de claridad es aún más evidente.

Diré, de entrada, que el texto que comento, un bando del ayuntamiento de Burlada, no es disparatado y que cumple su objetivo de informar sobre las obligaciones de las personas dueñas de perros. Sin embargo, está redactado de tal forma que quienes lo leen se ven obligados a un esfuerzo que sería innecesario de haberse cuidado más la redacción.

 

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Vayamos por partes. El primer párrafo es el más criticable. Responde al esquema y al estilo habituales de muchos textos administrativos: es largo (una oración de 82 palabras) y difícil de leer porque aplaza la aparición de la información relevante, que se encuentra al final. No hay ningún error morfosintáctico ni ortográfico. Pero los lectores tienen que pasar por una farragosa enunciación de la fundamentación legal antes de llegar a lo que interesa.

La ley exige que en las comunicaciones de la Administración se incluya la fundamentación legal. Pero no dice el modo concreto de hacerlo. Y parece claro que la solución convencional no es la mejor. En este caso, por ejemplo, habría bastado con encabezar el párrafo con la información relevante. Algo así como: “Se recuerda que es obligatorio vacunar contra la rabia a todos los perros mayores de cuatro meses e identificarlos con un microchip”. Y vendría a continuación el resto: “Así lo recoge la Orden Foral del consejero de Salud…”.

También se podría mencionar la legislación por medio de una nota pie de página. En todo caso, tiene poco sentido distanciar tanto la fecha de la orden foral (19 de septiembre de 1994) de la de su publicación en el B.O.N. (5 de octubre de 1994). Y estoy convencido que con una mención más escueta de la referencia legal sería suficiente. De hecho, el encabezado real en el B.O.N. es este: “ORDEN FORAL DE 19 DE SEPTIEMBRE DE 1994, DEL CONSEJERO DE SALUD, POR LA QUE SE REGULA LA VACUNACIÓN ANTIRRÁBICA Y SE DESARROLLA EL DECRETO FORAL 370/1992, DE 9 DE NOVIEMBRE, POR EL QUE SE REGULA LA IDENTIFICACIÓN DE LOS PERROS EN LA COMUNIDAD FORAL DE NAVARRA”.

Hay en el texto un acierto evidente, que facilita la lectura. Me refiero a la estructura y al formato: la división en apartados, la disposición de parte de la información en listas, el uso de los espacios y las negritas ayudan en la lectura. Hay buena voluntad pero algún desacierto. Por ejemplo, es confuso el título del apartado “Destinatarios”: cualquiera que lo lea creerá, de entrada, que se refiere a las personas a las que el bando se dirige. Al leer vemos que no es así, sino que enumera los aspectos a los que el bando se refiere.

También mejoraría el texto si hubiera coherencia en el uso de los títulos: Empieza con “Destinatarios”, sigue con “Tarifas” y debería seguir con “Documentación” y “Lugar y fecha” pero no es así.

Para terminar, sugiero eliminar expresiones como “a tal efecto” y frases como “Lo que se hace público para general conocimiento”. Son innecesarias y miran más al pasado que al futuro.

Mi actividad en Twitter (3). El léxico

Escribir bien es difícil. Revisar un texto hasta dejarlo perfecto es una tarea exigente. Y lo es porque podemos acertar o equivocarnos en diversos aspectos de la escritura: ortografía, puntuación, léxico, morfosintaxis, mantenimiento del referente, uso de conectores, coherencia, adecuación…

En esta ocasión voy a centrarme en el léxico, en algunos usos muy mejorables en la selección de las palabras. En concreto, voy a poner ejemplos del empleo innecesario de palabras tomadas del inglés, de la elección de palabras equivocadas y de deficiencias relativas al registro lingüístico.

 

1. Uso innecesario de anglicismos

Sigue habiendo personas que echan mano de palabras o expresiones tomadas literalmente del inglés para designar realidades que tienen su expresión castellana correspondiente.  Actuar de este modo me parece ridículo, además de pedante. Supongo que quienes lo hacen creen que ello eleva el nivel de sus textos. Nada más lejos de la realidad.

 

 

2. Selección de la palabra equivocada

Veamos varios casos en los que, por despiste o ignorancia, la palabra elegida significa algo distinto de lo que se quería decir.

 

 

 

3. Errores de registro lingüístico

En el desarrollo de una noticia, se espera un léxico propio de la lengua estándar. Por ello, no es adecuada la presencia de palabras o expresiones propias de la lengua coloquial, que son perfectamente aceptables en otras situaciones. Decir rosco en lugar de gol en una crónica deportiva es un error grave de adecuación. Sin embargo, no hay nada que reprochar a su uso en una conversación entre amigos.

En el tuit siguiente, observamos un uso criticable de la palabra hinchar en el relato del periodista. Pero es perfecto el coloquialismo dar caña en boca de Miguel Induráin.

 

Los errores en la selección léxica son abundantes. En futuras entradas veremos otros de distinto tipo que, con una revisión cuidadosa o con una consulta a la fuente adecuada, se podrían haber evitado.

Mi actividad en Twitter (2). Cuando los enunciados resultan incoherentes

La coherencia es uno de los requisitos de un texto aceptable. Un escrito puede no ser coherente por  muy diversos motivos. Entre otros, porque choca con la realidad indiscutible (“Lo hizo en el décimo día de la semana”) o porque es contradictorio (como el caso de aquel novelista despistado que resucita a un personaje al que había matado dos capítulos antes).

También percibimos incoherencia en aquellos casos en los que falta información relevante, aparecen repeticiones injustificadas o el texto está estructurado de tal modo que para el lector es imposible acceder a una comprensión global.

La coherencia, por otra parte, no es cuestión de todo o nada. Es difícil encontrar en la prensa un texto absolutamente incoherente; sin embargo, es frecuente dar con enunciados parcialmente incoherentes, esos que nos obligan a una segunda o tercera lectura para adivinar lo que el autor quiso decir pero que el texto no dice.

Veamos algunos ejemplos:

1

La primera impresión de quien lee es que en el Ayuntamiento de Pamplona se celebró un pleno monográfico sobre la corrupción. La frase está construida correctamente, pero invita a entender algo que realmente no sucedió. Solo con la lectura del cuerpo de la noticia comprendemos plenamente la información: no hubo un pleno monográfico sino un pleno ordinario en el que, entre otros temas, se habló sobre la corrupción. Un titular más claro habría sido: “Propuesta contra la corrupción en el pleno”.

 

2

Una caso extremo de sinsentido que, en el caso de una emergencia,  produciría desconcierto entre los usuarios del centro de salud en el que está tomada la fotografía. Nada puede ser al mismo tiempo una cosa y su contraria.

3

El titular no puede ser más claro. Ni más incoherente. Lo que en él se afirma choca con el conocimiento de la realidad que tiene cualquier persona que lea el periódico. La lectura del cuerpo de la noticia aclara la cuestión, pero, salvo que el redactor tuviera vocación de bromista, el texto  no puede ser más desafortunado.

 

4

Quien ha redactado este texto dice exactamente lo contrario de lo que pretendía: que el cantautor ha reclamado con sus canciones  “la falta de libertad”. El autor y los lectores sabemos que Paco Ibáñez, como otros cantautores, “reclamaba”, “exigía” derechos básicos, como la “libertad”. Quizá con añadir una preposición habría sido suficiente: “para reclamar POR la falta de libertades”.

 

5

Es evidente que los coches no crecen. Lo que crece o aumenta es el número. Un despiste que da como resultado una frase llamativa. Al eliminar la palabra “número” o “cantidad”, la concordancia ha quedado establecida entre “coches” y “crecen”, con lo cual el resultado es muy llamativo.

 

6

De nuevo nos encontramos ante un enunciado fracasado: dice exactamente lo contrario de lo que pretendía decir. Es verdad que cuando se diseña un cartel no es posible desarrollar plenamente las ideas. Por eso hace falta un mayor esfuerzo para que el resultado sea claro e impactante. De no hacerlo así, podemos estar invitando a hacer algo “en favor de la epilepsia”.

 

Estoy seguro de que, en todos los casos comentados, el redactor o la redactora sabía perfectamente lo que quería decir y tiene la competencia suficiente como para no cometer estos errores. Es un problema de revisión. Si no le damos la importancia que tiene al último paso del proceso de escritura, la revisión,  es  fácil cometer errores graves, entre otros de coherencia.

Mi actividad en twitter (1). La distancia entre el antecedente y el relativo

Tengo la costumbre de publicar un  tuit cada día  en mi cuenta de twitter @briasero, normalmente a primera hora de la mañana.  Casi siempre trata sobre errores lingüísticos o cuestiones de estilo, a partir de textos tomados de los medios de comunicación, principalmente de periódicos, pero también de la radio y de la televisión.

La actividad me gusta. Me obliga a esforzarme en dos momentos distintos: primero en la lectura o en la escucha; luego, en la redacción del tuit. Creo que, en general, mis seguidores captan perfectamente lo que quiero decir. Pero muchas veces se me quedan en el tintero las ganas de razonar, de explicarme con más detalle. Debe de ser manía de profesor.

Por ello, y porque alguien me lo sugirió hace tiempo, me propongo recoger mis tuits en sucesivas entradas de este blog. No lo haré en orden cronológico sino que los iré agrupando con criterio lingüístico: puntuación, léxico, sintaxis, estilo…

Empiezo con una cuestión sintáctica: los problemas que encuentra el lector cuando el antecedente y el pronombre de relativo están distanciados.

1.

 

No hay una regla que marque estrictamente la distancia entre el antecedente y el pronombre de relativo. Pero existe una regla no escrita que nos pide que el relativo vaya inmediatamente después del antecedente. Si no es posible, conviene que esté muy cerca, para evitar la confusión, para evitar que el lector se vea obligado a releer para identificar el referente del pronombre. En una primera lectura, no sabemos si el “que” se refiere a “acuerdo” o a “las sociedades de garantía recíproca”. Por eso es más clara la solución que se propone en el tuit.

 

2.

La cita entrecomillada deja bastante que desear. Centrándonos en el relativo y su antecedente, vemos que también en este caso hay una distancia excesiva entre “sistema heteropatriarcal” y “el cual”.

Una solución podría ser modificar la redacción de este modo: “…y cómo este afecta a las relaciones cotidianas, en especial en las relaciones festivas”.

 

3.

Como se aprecia en la sugerencia del tuit, había una forma fácil de evitar la distancia excesiva entre antecedente y relativo. Otra solución habría sido esta: “En 5 años, 72 personas han participado en los talleres; 28 de ellas han accedido a un trabajo”.

Siempre hay una solución si se está dispuesto a repensar la frase y aprovechar los recursos que nos ofrece el idioma.

EL DEQUEÍSMO

El “dequeísmo” es una incorrección lingüística. Se da en los casos en que aparece la secuencia de palabras de + que (de ahí la palabra “dequeísmo”) en lugar de que cuando no la requieren el verbo, el sustantivo o el adjetivo anterior. Este es el error que aparece en los siguientes ejemplos: Me pidió de que le dejara el coche, Es posible de que no venga mañana, o Mi deseo era de que no se enteraran de lo sucedido.

La supresión indebida de la preposición de ante la partícula que da lugar a la incorrección llamada “queísmo”: Tengo la seguridad que no vendrá hoy. El queísmo es con frecuencia el resultado erróneo de la preocupación por evitar el dequeísmo.

¿Por qué se da el dequeísmo?
Este fenómeno es más habitual en la lengua oral que en la escrita y está más extendido en ciertas áreas de Hispanoamérica y de España que en otras. No hay una explicación única, pero sin duda influyen las particularidades del régimen verbal del castellano y la existencia de cruces entre modos de expresión correctos, que dan lugar a expresiones inaceptables. Veamos algunos ejemplos:

-Son correctas las frases Está seguro de que vendrá, Es seguro que vendrá y Estoy seguro de que vendrá. Pero es incorrecta Es seguro de que vendrá, resultado del cruce de las dos primeras.

Son correctas Me aseguró que lo comprará, Me aseguré de que lo comprará y Asegúrate de que lo comprará. Pero es incorrecta Me aseguró de que lo comprará.

Es correcta Mi intención era que todo saliera bien, (sin de) pero debemos decir Tenía la intención de que todo saliera bien. Y es incorrecta Mi intención era de que todo saliera bien.

Debemos usar “QUE” y no la secuencia “DE + QUE” en los siguientes casos:

-Pienso que       -Deseo que        -Sospecho que
-Espero que       -Afirmo que      -Comento que
-Opino que        -Espero que       -Sugiero que
-Insinúo que     -Necesito que    -Digo que
-Quiero que      -Prefiero que      -Aseguro que
-Pretendo que…

-Conviene que      -Me conviene que    -Me entristece que
-Me interesa que  -Me duele que          -Me gusta que

-Es posible que       -Es necesario que    -Es urgente que
-Mi interés es que  -Mi deseo es que      -Mi preferencia es que

Podríamos decir que hay algunas constantes: los verbos tienden a regir subordinadas sustantivas con que (quiero que, espero que, deseo que, es probable que…), mientras que los sustantivos rigen complementos con de que (el deseo de que, la esperanza de que, la información de que…). Sin embargo, hay verbos que exigen de que (hablar de que, tratar de que…).

Por otra parte, el comportamiento peculiar de los verbos pronominales (me acuerdo de que, me preocupo de que, me enteré de que, me río de que, me avergüenzo de que, me arrepiento de que…), así como la existencia de una larga lista de verbos que admiten las dos posibilidades, impiden la formulación de una regla. Es más útil conocer cada caso y, ante la duda, consultar fuentes fiables, como el DPD.

Cuando las dos formas son correctas
El problema para el usuario se complica porque en unos cuantos casos las dos formas (que y de+que) son correctas. No obstante, una de las dos tiene más prestigio que la otra. Colocamos a la izquierda la expresión recomendable:

-Informar de que                    /-Informar que (Más habitual en América)
-Avisar de que                         /-Avisar que
-Dudar de que                        /-dudar que
-Darse cuenta de que           /-Darse cuenta que
-Tomar conciencia de que  /-Tomar conciencia que
-Dar la impresión de que   /-Dar la impresión que
-Tener la seguridad de que/-Tener la seguridad que
-Caber duda de que             /-Caber duda que
-Estar seguro de que           /-Estar seguro que
-Estar convencido de que  /- Estar convencido que
-Ser consciente de que       /-Ser consciente que
-Cuidar de que                     /- Cuidar que

Hay varios verbos cuyo significado cambia notablemente según si se construyen con de o con de+que:

-Advertir de que        /-Advertir que
-Presumir de que      /-Presumir que
-Responder de que   /-Responder que

Por otro lado, existe dequeísmo en algunas expresiones fijas: debemos decir a menos que, y no a menos de que, a no ser que, y no a no ser que. Y tampoco en este caso es posible formular una regla, puesto que existen expresiones fijas con de+que, como a pesar de que, en vista de que y otras similares.

También hablaremos de dequeísmo en aquellos casos en los que se emplea la preposición de en lugar de otras, en expresiones como Insistió de que le enviara el borrador, en lugar de Insistió en que le enviara el borrador.

Se suele recomendar la prueba de convertir la frase en interrogativa, como un modo sencillo para saber si hemos de utilizar de o de+que. Si la pregunta debe ir encabezada por la preposición de, esta también debe estar al comienzo de la frase enunciativa:

Han comentado que hay muchos problemas ¿Qué han comentado? En la pregunta no figura de, luego es incorrecto decir Han comentado de que hay muchos problemas.

Han hablado de que hay muchos problemas ¿De qué han hablado? En la pregunta figura de, luego es incorrecto decir Han hablado que hay muchos problemas.

Errores en el uso de las preposiciones (y 3)

En las dos entradas anteriores, abordé los usos erróneos de una preposición en lugar de otra. En la primera, me centré en los referidos a la preposición a; en la segunda,  traté sobre el mismo problema con el resto de las preposiciones.

En esta entrada, sigo hablando sobre errores de distinto tipo en el uso –o abuso- de las preposiciones. Entre otros, me refiero a la presencia de una preposición innecesaria, a expresiones en las que falta una preposición obligatoria y a errores en la redacción de estructuras comparativas.

 

En algunas ocasiones, el error consiste en poner una preposición donde no debería haber nada. Veamos, en primer lugar, varios verbos transitivos cuyo complemento directo se convierte erróneamente en circunstancial con una preposición.

1. Eso conlleva a protestas de muchos clientes
Eso conlleva protestas de muchos clientes (o lleva a protestas…)

La explicación de la tendencia a usar conllevar + a es el cruce entre conllevar y llevar a, que sí es correcto. Tienen significados próximos pero con diferentes matices. El primero es sinónimo de implicar,  mientras que el segundo significa conducir a. Como en muchos casos podemos utilizar uno u otro, el cruce y el error son perfectamente explicables.

2. Las temperaturas no van a sobrepasar de los 20 grados
Las temperaturas no van a sobrepasar los 20 grados

En este caso, sucede lo mismo que en el anterior: se cruzan los usos de sobrepasar, que rige complemento directo, y pasar de.

3. En EE.UU. hemos visto tormentas que son capaces de arrollar con casi todo (Tele 5, noticias del mediodía, 28-04-2015)
En EE.UU. hemos visto tormentas que son capaces de arrollar casi todo

4. No van a escatimar en esfuerzos
No van a escatimar esfuerzos

5. El Ayuntamiento ha adoptado esta medida para atender a quejas vecinales
El Ayuntamiento ha adoptado esta medida para atender quejas vecinales

6. Aquel año, la economía española creció en un 2,5 %
Aquel año, la economía española creció un 2,5 %

Crecer no es verbo transitivo. Pero el complemento circunstancial un 2,5 % se construye sin preposición.

7. Hay varias expresiones latinas que aparecen frecuentemente con una preposición incorrectamente añadida. Si utilizamos una expresión latina hemos de hacerlo bien; si no, es mejor prescindir de ella. Se debe decir grosso modo, no *a grosso modomotu proprio, no *de motu propio; y corpore insepulto, no *de corpore insepulto.

La preposición a nos sirve, entre otras funciones, para expresar la noción de dirección (de norte a sur, de derecha a izquierda). Sin embargo, debemos suprimirla cuando aparece ante un adverbio que comienza por a:

8. De atrás adelante (y no *de atrás a adelante)
9. De adentro afuera (y no *de dentro a afuera)
10. De arriba abajo ( y no *de arriba a abajo)

11. En un principio, la idea era de facilitar la participación de todo el vecindario
En un principio, la idea era facilitar la participación de todo el vecindario

De nuevo el cruce de dos estructuras sintácticas en la mente de quienes hablan o escriben está en el origen del error. Existe la posibilidad de decir Tenía la idea de facilitar y Mi idea era facilitar. Del cruce de ambas resulta el error: *Mi idea era de facilitar.

12. Hemos visto de lo que es capaz de hacer el terrorismo yihadista (Mariano Rajoy en noticias de tv5, 22-07-15)
Hemos visto lo que es capaz de hacer el terrorismo yihadista

Volvemos a encontrarnos con el resultado de un cruce que genera una frase errónea. Son aceptables Hemos visto lo que es capaz de hacer, Hemos visto qué es capaz de hacer y Hemos visto de qué es capaz el terrorismo yihadista. Pero no es correcta la expresión *Hemos visto de lo que es capaz de hacer.

13. Parece que el anticiclón se va a quedar con nosotros en los próximos días
Parece que el anticiclón se va a quedar con nosotros los próximos días

Hay, por otra parte, errores consistentes en la ausencia de una preposición cuando es obligatoria. A veces, como en 14), ocurre por partida doble:

14. Lo que yo me refería es que no tenemos un buen plan
A lo que yo me refería es a que no tenemos un buen plan

15. El hijo mayor se quedó toda la herencia
El hijo mayor se quedó con toda la herencia

En el uso coloquial se admite quedarse como transitivo, especialmente cuando el complemento directo es un pronombre personal: Quédatela, tan frecuente o más que Quédate con ella.

16. No fuimos informados dónde teníamos que examinarnos
No fuimos informados de dónde teníamos que examinarnos

El régimen de los verbos es un misterio que tenemos que aceptar. De este modo, debemos decir Nos informaron de dónde…, pero Nos comunicaron dónde… (sin de).

 

–Las frases comparativas exigen con frecuencia la utilización de preposiciones y otras partículas. No es fácil establecer una regla clara, y por ello se dan numerosos errores. Veamos algunos de ellos:

17. La convocatoria ha tenido más éxito que lo que se esperaba
La convocatoria ha tenido más éxito de lo que se esperaba

18. Los resultados son mejores a los del año pasado
Los resultados son mejores que los del año pasado

19. No es lo mismo aprobar los presupuestos este mes a aprobarlos el que viene
No es lo mismo aprobar los presupuestos este mes que aprobarlos el que viene

20. La nota media es inferior que la que se calculó en un principio.
La nota media es inferior a la que se calculó en un principio

21. La duración de la enfermedad fue mayor de lo esperado
La duración de la enfermedad fue mayor que lo esperado

22. Prefería el cargo de ministro que el de presidente
Prefería el cargo de ministro al de presidente

Otro error consiste en la utilización de adverbios como si se tratara de preposiciones o en la creación de extrañas locuciones preposicionales formadas por un adverbio más una preposición:

23. Previamente a la reunión de la comisión, el secretario debe convocar a los miembros
Antes de la reunión de la comisión, el secretario debe convocar a los miembros

24. Participó en el campeonato conjuntamente con su hermano
Participó en el campeonato junto a su hermano

25. Se escondió adentro del armario
Se escondió dentro del armario

26. Todas las aportaciones han quedado afuera de la resolución
Todas las aportaciones han quedado fuera de la resolución

No es raro, por otra parte, encontrar frases sorprendentes porque se emplea una preposición que se aplica a dos palabras o grupos de palabras que requieren un régimen preposicional distinto:

27. En público no comenta ni habla de sus problemas
En público no comenta sus problemas ni habla de ellos

Para terminar, anoto dos ejemplos de frases ambiguas, en buena medida por la preposición utilizada:

28. Les contamos las novedades en cinco minutos (¿dentro de o se trata del tiempo que nos cuesta hacerlo?). Puede leerse el artículo de Álex Grijelmo Te llamo en una hora.

29. El principal tema de conversación era el asesinato del alcalde

La ambigüedad dificulta la comprensión. Si somos conscientes de que existe, debemos adoptar la solución que nos parezca más adecuada. En ocasiones, la clave está en una preposición.

Bibliografía:
PAREDES GARCÍA, Florentino, ALVARO, S., PAREDES ZURDO, L. y NÚÑEZ, Zaida: El libro del español correcto. Claves para hablar y escribir bien en español. Espasa-Instituto Cervantes, Barcelona, 2012.

PAREDES GARCÍA, Florentino, ALVARO, Salvador, PAREDES ZURDO, Luna: Las 500 dudas más frecuentes del español, Espasa Libros, S.L.U.-Instituto Cervantes, Barcelona, 2013.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA: El buen uso del español. Espasa Libros, S.L.U., Barcelona, 2013.

– REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA: Nueva gramática de la lengua española, Espasa Libros, S.L.U., Madrid, 2010.